Monterrey

El impacto sobre México del nuevo presidente de la Fed y de la reforma tributaria de EU

OPINIÓN. Con la reforma tributaria de EU la tasa quedaría debajo de la media de la OECD y por lo tanto también de México. Con lo anterior, la competitividad relativa de México se vería afectada y el beneficio para las empresas extranjeras que quieran venir a instalar una planta a México quedaría en la parte laboral, por la brecha salarial que existe entre los dos países.
ENTORNO MACRO-ECONÓMICO
Gabriela Siller
gsiller@bancobase.com
09 noviembre 2017 9:47 Última actualización 09 noviembre 2017 9:47
Gabriela Siller, economista.

Gabriela Siller, economista.

La semana pasada Donald Trump nominó a Jerome Powell como Presidente de la Fed, en sustitución de Janet Yellen, al mismo tiempo se dieron avances en la reforma tributaria de Estados Unidos. Estos dos eventos pueden tener un impacto significativo sobre la economía global.

Sobre la reforma tributaria se espera que al disminuir los impuestos se genere un incremento en el déficit fiscal de Estados Unidos. Trump ha dicho que la menor tasa impositiva generará un impulso en la actividad económica que subsanará los menores ingresos. Sin embargo, esto no se efectúa inmediatamente, por lo que de aprobarse la reforma tributaria sería inminente un alza en el déficit fiscal de Estados Unidos. Con la reforma se espera que el déficit suba 1.5 billones de dólares en los próximos 10 años. Trump no está completamente errado al querer disminuir la tasa impositiva, ya que Estados Unidos tiene actualmente una tasa de 35 por ciento, mientras que la media de los países de la OECD se encuentra en 24.08 por ciento.

Con la reforma tributaria de EU la tasa quedaría debajo de la media de la OECD y por lo tanto también de México. Con lo anterior, la competitividad relativa de México se vería afectada y el beneficio para las empresas extranjeras que quieran venir a instalar una planta a México quedaría en la parte laboral, por la brecha salarial que existe entre los dos países.

Así, el potencial de nuevas entradas de IED disminuiría significativamente para México, a menos que el gobierno realice una medida para disminuir la carga fiscal a empresas; pero esto provocaría afectación en las finanzas públicas y molestia en algunos sectores de la población, lo cual puede ser un tema delicado en año de elecciones.

Asimismo, en caso de que EU proceda a eliminar la tasa de impuestos sobre capitales repatriados, y que México mantenga su tasa en 30 por ciento, es posible que en el corto plazo 16 mil 713.8 millones de dólares sean repatriados.

Por el lado de la inversión extranjera de cartera, la disminución en la tasa de EU generaría una mayor repatriación de capitales hacia ese país, lo cual puede provocar salidas moderadas de capitales de México a donde han llegado 291 mil 486.5 millones de dólares del exterior del 2008 a la fecha. Las salidas de capitales aun y cuando sean moderadas propiciarían un mayor tipo de cambio.

En Estados Unidos el mayor déficit generará expectativas de mayor inflación en el largo plazo, pero eso no es actualmente un problema en ese país. Sin embargo, con una mayor expectativa de inflación vienen mayores tasas de interés y aquí es donde se entrelaza el impacto de la política fiscal con la política monetaria.

Por otra parte, la nominación de Jerome Powell ha sido vista como una transición, ya que a éste le llaman el “Yellen Republicano”, por su visión de subir gradualmente las tasas. Powell no es economista, sino abogado, por lo que se espera que su mayor contribución a la Fed no sea en el tema de las tasas sino en el de desregulación financiera, ya que está a favor de eliminar algunas de las restricciones que se impusieron después de la crisis del 2008.

Vale la pena mencionar que después de la crisis quedó una agenda amplia por completar respecto a evitar una nueva catástrofe bancaria, como sucedió en el 2008 y empezar a desregular el sector podría llevar a una nueva crisis, sobre todo por el dinero barato que se tiene actualmente en la economía estadounidense. Las crisis no se gestan de un día para otro, y definitivamente Estados Unidos no sería el más afectado, como ya se vio con la crisis del 2008 en donde el efecto dominó sobre otras economías fue mayor al que tuvo Estados Unidos.

La autora es Economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.