Monterrey

El gobierno sigue manipulando los precios de las gasolinas

OPINIÓN. La Secretaría de Hacienda está manipulando los componentes del precio para crear así una reserva o un “colchón” que le permita amortiguar un posible incremento en el precio de las gasolinas en los próximos meses.
COMENTARIO ECONÓMICO
Marco A. Pérez Valtier
mperezv@perezgongora.com
01 marzo 2017 9:38 Última actualización 01 marzo 2017 9:38
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier, especialista en estudios económicos y de finanzas públicas.

No obstante que nuestras autoridades anunciaron que en este año 2017 se iniciaría la determinación de los precios de las gasolinas con base en su cotización internacional, durante los dos primeros meses del año, los precios de las gasolinas han tenido sólo una reducción muy marginal, de unos cuatro centavos por litro, cantidad que ni siquiera representa un 0.3 por ciento de su precio.

Esta reducción compara de manera muy desfavorable contra la evolución que han tenido los precios de las gasolinas en el área de Houston, los cuales se han reducido en un 2.4 por ciento, ya que han pasado de 2.10 dólares por galón, a 2.05 dólares, mientras que el tipo de cambio se ha reducido en más de un 8 por ciento en lo que va del año, pasando de una paridad de 21.70 pesos por dólar, al inicio del año, a 19.90 actualmente, de conformidad con lo determinado por Banco de México para el tipo de cambio Fix, lo que representa una reducción del 8.3 por ciento.

Es decir, considerando las reducciones en los precios internacionales de las gasolinas, más la apreciación que ha tenido nuestra moneda, el precio de referencia, en pesos, de las gasolinas en Texas, se ha reducido en un 10.5 por ciento en lo que va del año, mientras que los precios de las gasolinas en México sólo se han reducido unos pocos centavitos.

¿Qué está ocurriendo? Que la Secretaría de Hacienda está manipulando los componentes del precio, principalmente el subsidio que otorga para reducir el IEPS federal, y los beneficios del menor precio internacional y del menor tipo de cambio, no los está pasando al precio al consumidor, sino al subsidio del IEPS, para crear así una reserva o un “colchón” que le permita amortiguar un posible incremento en el precio de las gasolinas en los próximos meses.

Es decir, si en los próximos meses llegara a subir el precio de las gasolinas en Texas, o se depreciara más el peso mexicano, la Secretaría de Hacienda podría “absorber” estos aumentos, vía un menor IEPS efectivo, evitando con esto incrementar aún más los precios de las gasolinas, y no dar mayores motivos para que la gente salga a las calles a protestar.

Quisiera insistir una vez más, que los ingresos provenientes del IEPS federal a las gasolinas, NO formaban parte de los ingresos que requería el Gobierno Federal para su gasto (4.7 por ciento del PIB) y que solicitó se le asignaran de los recursos petroleros que recibiría el Fondo Mexicano del Petróleo, por lo que pretender chantajear a la población de que si no hay IEPS a las gasolinas, se afectaría el gasto social, es totalmente falso e inaceptable.

Esto es así, porque desde el año 2007, hasta el año de 2014, el IEPS federal a las gasolinas fue NEGATIVO, por lo que NO aportaba ingreso alguno para sufragar el gasto público.

Como en 2015 volvió a aparecer el IEPS positivo, producto de la caída en los precios del petróleo, y por ende de las gasolinas, el Gobierno Federal instrumentó la reforma a la Ley del IEPS para “amarrarlo” a una cuota fija y eliminar la posibilidad de que en un futuro pudiera haber IEPS negativos.

Es decir, fue una maniobra alevosa y ventajosa para asegurarse unos 200 mil millones de pesos de recaudación extra con los que NO contaban, por lo que se debe derogar la reforma al IEPS aprobada en diciembre de 2015, y ELIMINAR totalmente el IEPS federal, lo que le permitiría a las gasolinas bajar unos cuatro pesos por litro, y tener precios similares a los que se pagan en Texas.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.