Monterrey

El endeudamiento nacional provocará una
disminución en la calificación crediticia del país

OPINIÓN. El consenso de  calificadoras resalta la incertidumbre sobre el futuro del TLC, el nivel de endeudamiento del gobierno federal y la creciente inflación.
VISIÓN ECONÓMICA
Jesús Garza
jgarzagg@gmail.com
23 febrero 2017 9:54 Última actualización 23 febrero 2017 10:40
Jesús Garza, director general y fundador de GF GAMMA.

Jesús Garza, director general y fundador de GF GAMMA.

Recientemente las calificadoras Fitch, Standard and Poor´s y Moody´s han expresado su preocupación por la disminución de las perspectivas de crecimiento en el país y el incremento en el nivel de endeudamiento del sector público. El entorno económico y financiero actual sugiere que posiblemente se observen reducciones en la calificación crediticia del país por parte de las calificadoras.

El consenso de las calificadoras resalta la incertidumbre sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio (TLC), el nivel de endeudamiento del gobierno federal y la creciente inflación, como factores que perjudicarían el perfil crediticio del país.

Las perspectivas de crecimiento continúan cayendo debido a un entorno externo más complicado, como consecuencia principalmente de políticas comerciales más proteccionistas en los Estados Unidos, a la expectativa de menores inversiones en el país y a la probable desaceleración del consumo interno. La incertidumbre sobre el comercio entre México y Estados Unidos ya ha perjudicado decisiones de inversión en el país (ejemplo, Ford y Carrier). Asimismo, una inflación que repunta ha provocado que el Banco de México eleve la tasa de interés lo que desincentiva a la inversión doméstica al mismo tiempo que encarece el crédito.

Si bien el consumo privado fue el motor de crecimiento de la economía en el 2016, existen factores que sugieren una desaceleración hacia futuro.

Una mayor inflación restará ingreso disponible a las familias, el crédito se encarecerá por el incremento de las tasas de interés y un menor dinamismo de la economía implicará menor crecimiento en el empleo formal.

Aunado a ello, la deuda del gobierno sigue aumentando. En 2016 la deuda del sector público registró 47.9 por ciento del PIB, de un nivel de 33.1 por ciento al inicio del gobierno de Peña Nieto. Esta situación parece empeorar en un entorno donde se anticipan mayores tasas de interés en el futuro (lo que encarecerá el financiamiento del gobierno) y una persistente depreciación de la moneda (que eleva el valor de la deuda externa). De hecho, en el 2016 el costo de financiamiento de la deuda en el país aumentó 12.7 por ciento anual según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Actualmente las principales calificadoras soberanas no han modificado la calificación crediticia del país. Sin embargo, todas han disminuido la perspectiva de estable a negativa. Es muy probable que, de acuerdo al contexto actual de la economía, las calificadoras decidan reducir la calificación crediticia del país.

En Nuevo León la deuda ha crecido de manera exorbitante desde 2010 a la fecha (110.9 por ciento) registrando un nivel de 62.3 mil millones de pesos al primer semestre de 2016. Nuevo León actualmente se ubica dentro de las tres entidades más endeudas (en relación a sus ingresos totales) del país, solo detrás de Quintana Roo y Coahuila. Sin embargo, cabe destacar que del primer semestre de 2015 al primer semestre de 2016 la deuda casi no ha aumentado.

Resulta interesante analizar que, en el 2016 Nuevo León recibió alrededor de 33 mil millones de pesos de participaciones federales, que, de acuerdo a otros estudios representa apenas cerca del 22 por ciento de lo que aporta la entidad de la federación. Es decir, la entidad tendría los suficientes recursos en un año para solventar la deuda y para más.

El autor es el director general y fundador de GF GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.