Monterrey

El empleo nos hará libres

Opinión. El empleo cura el desempleo (se lo juro), cura la pobreza, genera más empleo en un círculo virtuoso y previene varios males.
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MIGUEL MORENO TRIPP
​lectores@elfinanciero.com.mx
02 enero 2017 10:32 Última actualización 02 enero 2017 10:35
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Si Ud. fuera a tener un solo propósito para el año que entra, ¿cuál sería? ¿Bajar de peso, hacer ejercicio, pagar la tarjeta de crédito (este le recomiendo que lo cumpla cuanto antes), viajar, cambiar de carro, adquirir una casa?

Todos esos sin duda son buenos deseos por los que vale la pena el esfuerzo, pero pongámonos más altruistas. Los deseos podrían ser algo así como apoyar a alguna beneficencia con recursos económicos una sola vez, apoyarla con alguna aportación mensual; mejor aún, apoyar con tiempo de calidad (a veces es de lo que más necesitan).

Ya encarrerados, podemos pensar en apoyar algún organismo de la ONU u otras cosas por el estilo.

Sí, todo eso está muy bien, pero le sugiero añadir (¿o será sustituir?)
uno propósito que quizá pueda tener más impacto inmediato en la sociedad. Le propongo que establezca como propósito, o más bien como meta para este 2017, la creación de empleo. Mientras más, mejor. Claro, debe ser trabajo de calidad y con eso quiero decir que sea trabajo productivo y bien remunerado. Los populistas que solo saben crear trabajo improductivo, favor de abstenerse.

De acuerdo al IMSS, a noviembre de este año “por primera vez en la
historia del IMSS se crean más de un millón de empleos en los primeros 11 meses del año”. También nos indica que “la afiliación de trabajadores en el IMSS al 30 de noviembre de 2016 es de 18 millones 935 mil 841 puestos de trabajo. El 85.6 por ciento son permanentes y 14.4 por ciento eventuales. En los últimos 5 años estos porcentajes se han mantenido relativamente constantes”. “Los estados de mayor incremento anual son Quintana Roo, Baja California Sur y Querétaro,
con aumento superior a 7.5 por ciento”. (¿Y Nuevo León?)

Buenas noticias, pero falta mucho por hacer. De acuerdo al INEGI, “En
noviembre de 2016, la tasa de desocupación (TD) a nivel nacional fue
de 3.6 por ciento de la PEA [Población Económicamente Activa]”. Y la PEA es de 54 millones 226 mil 803 personas. Ese porcentaje es equivalente a 1un millón 952 mil 164 personas. Es demasiado, aun cuando proporcionalmente pudiera parecer no tanto.

Eso es al día de hoy, pero tenemos que ver para adelante,
particularmente porque todo parece indicar que las reglas del juego cambiarán con Trump como presidente. Nos confiamos en tener como cliente del 85 por ciento de nuestras exportaciones concentradas en un solo destino geográfico, ahora tenemos que tomar acciones concretas si es que Estados Unidos, no digo que se salga del TLC, simplemente que limite las exportaciones mexicanas, así como evitar el traslado de la producción de su país a México e inclusive incentivar el regreso de fuentes de trabajo a su país.

¿Ponernos a lamentar la “suerte” que tenemos porque ganó Trump? ¿declararlo la causa de todos nuestros males igual que AMLO a “el innombrable”? ¿verdad que suena medio ridículo?

Necesitamos abrir nuevos mercados, tanto internacionales como
nacionales. Necesitamos llegar a acuerdos de productividad, empleo,
educación, etc. entre las cúpulas empresariales, sindicatos, gobierno (el
gobierno incluye al ejecutivo, el legislativo y el judicial, para que no naden de muertito), instituciones educativas y ONGs (sin agendas políticas). ¿Será tan difícil lograr un consenso en la dirección –y ejecución- que debe tomar el país? ¿tan encontradas están las visiones? Yo creo que no.

Parafraseando el lema de la UNAM, “el empleo nos hará libres”, es verdad. El empleo cura el desempleo (se lo juro), cura la pobreza, genera más empleo en un círculo virtuoso y previene varios males: la criminalidad, la corrupción y el maléfico populismo.

Hagamos la prueba, no tenemos nada que perder y mucho que ganar. Reciba mis mejores deseos para el 2017.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su
Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.