El elevado costo de la democracia
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El elevado costo de la democracia

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El elevado costo de la democracia

Es urgente reducir drásticamente los sueldos y las prestaciones de TODOS nuestros “Servidores Públicos”, ya que esta situación de remuneraciones excesivas e injustificadas es GENERALIZADA en el Sector Público Federal y debe ser eliminada.

Opinión MTY Comentario Económico por Marco Pérez Valtier
14/02/2018
Actualización 14/02/2018 - 13:05

A raíz de los sismos que sacudieron al país en septiembre del año pasado, el tema de los recursos presupuestales que le serían asignados al Instituto Nacional Electoral (INE) y a los Partidos Políticos, empezó a ser cuestionado por la población, ante la necesidad de recursos para la reconstrucción.

Inmediatamente hubo voces “oficiales” que señalaron que esos recursos estaban contemplados en las Leyes y que sería “ilegal” reasignarlos, pero para calmar un poco los ánimos de la población, algunos partidos políticos accedieron a donar parte de sus recursos ordinarios de operación, para dar muestras de sensibilidad social.

El otorgar recursos públicos a los partidos, se dice que es para evitar que acudan a “patrocinadores” privados y luego tengan que pagar estos favores, sin embargo, si revisamos los números, es simplemente absurdo ver que el presupuesto para las Elecciones que se asignará a todos los partidos será de poco más de dos mil millones de pesos, pero los Topes de Gasto aprobados suman más de siete mil millones de pesos, lo que pone de manifiesto la falacia del argumento.

Ese presupuesto asignado para las elecciones, es adicional al financiamiento ordinario que anualmente se debe entregar a los partidos para sus gastos de operación, por lo que en 2018 recibirán en total seis mil 788 millones de pesos, sin embargo, el INE contará con un presupuesto de 24 mil 215 millones de pesos.

Si revisamos los estados financieros del INE, encontraremos que en 2016 operó con superávit financiero, registrando un remanente de operación de casi mil quinientos millones de pesos, y la información reportada al mes de noviembre del año pasado, arrojaba un superávit de casi mil millones de pesos, por lo que los remanentes acumulados son cercanos a los cinco mil millones de pesos, situación que debe ser revisada, ya que revela que las asignaciones presupuestales han sido muy generosas y superiores a sus requerimientos financieros.

Más aún, llama fuertemente la atención el tabulador de sueldos y prestaciones que otorga el INE a sus trabajadores, empezando por sus Comisionados, quienes anualmente perciben más de cuatro millones de pesos, mientras que los sueldos mensuales (netos de impuestos) de sus empleados, van de los 250 mil pesos para puestos directivos, a casi 30 mil pesos al mes para los puestos más modestos, como “mensajeros”.

Así como usted lo lee, un puesto de “mensajero” en el INE se cotiza en casi 30 mil pesos al mes, mientras que uno de “chofer” se cotiza en 50 mil pesos mensuales, simplemente abusivo e injustificado, situación que por supuesto ha contado con la aprobación del Congreso, ya que estos tabuladores se incluyen en los anexos que forman parte del Presupuesto de Egresos de la Federación que año con año aprueban nuestros Diputados Federales.

Para completar el despilfarro, tenemos que los Magistrados que integran el Tribunal Federal Electoral, tiene percepciones anuales de casi SIETE MILLONES de pesos al año, y si les sumamos los presupuestos de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, así como los costos de los Órganos Electorales Estatales, lo que tenemos es que la “Democracia” le cuesta a nuestro país, más de 40 mil millones de pesos al año, cuando tenemos a más de 53 millones de compatriotas en alguna situación de pobreza y se tienen enormes carencias de satisfactores básicos.

Es urgente reducir drásticamente los sueldos y las prestaciones de TODOS nuestros “Servidores Públicos”, ya que esta situación de remuneraciones excesivas e injustificadas es GENERALIZADA en el Sector Público Federal y debe ser eliminada, regresando los sueldos a la “Honrosa Medianía” que nunca debió haber sido abandonada.

Lo más triste, en el caso de nuestra costosa “Democracia” es que ésta se agota en las urnas, y una vez electos los gobernantes y legisladores, se olvidan de que fue el pueblo el que les confirió el mandato, y sus acciones están dirigidas a buscar más el beneficio particular o partidista.

Por otro lado, nadie puede garantizar que la Democracia sea el mejor vehículo para conducir un país, más cuando casi la mitad de la población es pobre y los riesgos del populismo son evidentes.

Finalmente, no podemos olvidarnos que fue “Democrática” la liberalización de Barrabas y la condena de Jesús.

¿Valdrá la pena pagar este enorme costo?

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio de Economía en Pérez Góngora y Asociados. mperezv@perezgongora.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.