Monterrey

El efecto Trump y el consumidor mexicano

OPINIÓN. Durante estas semanas hemos visto o incluso experimentado de forma cercana los efectos en el consumo de marcas de origen extranjero, en el incremento en el consumo de productos y marcas de origen nacional y en la redefinición misma del concepto de marca-país.
UDEM OPINIÓN ACADÉMICA
Zelim Álvarez
23 febrero 2017 10:5 Última actualización 23 febrero 2017 11:20
Zelim Álvarez, Doctora en Ciencias Administrativas de la EGADE Business School.

Zelim Álvarez, Doctora en Ciencias Administrativas de la EGADE Business School.

Podría resultar repetitivo hablar de incertidumbre e inestabilidad política estos días, ya que son términos que hemos incorporado en nuestro vocabulario, tanto en el ámbito de negocios como en la rutina del día a día en casa. Sin embargo, al no hacerlo perdemos la oportunidad de reflexionar y aprender de esta historia de la que también nos toca ser parte.

Hoy vemos cómo los cambios en el macro-entorno se perciben al instante en la perspectiva micro. Un entorno globalizado, la tecnología al alcance de todos y la velocidad de la comunicación a través de las redes sociales, nos facilitan la tarea de ver cómo el consumidor está reaccionando a estos cambios, cómo está aprendiendo continuamente y cómo ajusta sus decisiones y comportamientos de consumo de acuerdo al contexto.

Mencionaremos en esta ocasión, dos de estos cambios en el comportamiento del consumidor:

1.-El Disengagement con algunas marcas de origen estadounidense y/o extranjero. Hemos hablado en opiniones previas en EL FINANCIERO sobre la importancia del concepto de customer engagement con las marcas, y para entender bien el concepto es prudente conocer lo que no es. Sin duda este es un buen momento para hablar y estudiar el “disengagement” ya que el consumidor mexicano está reaccionando rápido y comunicando algo a las marcas, en especial a aquellas que mantienen una postura en contra de la apertura y en contra de la aceptación a la diversidad. Lo importante aquí es preguntarnos: ¿las marcas lo están escuchando? Lo que sin duda provoca más tener una respuesta rápida.

2.-La Auto-organización del consumidor. “Es un proceso en el que alguna forma global de orden surge de las interacciones entre los componentes de un sistema inicialmente desordenado. Es un proceso espontáneo, no dirigido o controlado por ningún agente o subsistema dentro o fuera del sistema. Sin embargo, las leyes seguidas por el proceso pueden ser causadas por un agente.” Lo interesante de la auto-organización, es que la organización resultante está completamente descentralizada a través de todos los componentes del sistema y por lo tanto típicamente resulta muy robusta, capaz de sobrevivir y auto-reparar daños o perturbaciones sustanciales.

Durante estas semanas hemos visto o incluso experimentado de forma cercana, como esta naciente auto-organización de los mexicanos ha tenido efectos en el consumo de marcas de origen extranjero, en el incremento en el consumo de productos y marcas de origen nacional y en la redefinición misma del concepto de marca-país. Esta reacción de los consumidores mexicanos provoca hoy en día que muchas compañías cuestionen sus modelos de negocio ante el drástico cambio en las actitudes y en el comportamiento de consumo. Como ejemplos tenemos algunos movimientos en redes sociales como #AdiosStarbucks, #AdiosProductosGringos entre muchos otros.

El consumidor se adapta rápidamente. El proceso de adaptación de una empresa o marca toma tiempo, y requiere de una coordinación entre una gran variedad de elementos. Por lo tanto, resulta importante pensar en las características necesarias para que una organización sea flexible, y se realicen los ajustes que se requieran para caminar en esa dirección.

Prepararse para RESPONDER a los cambios, pero sobre todo para prever, ser partícipes y PROPONER cambios, incorporando la creatividad en nuestros procesos clave de negocio siendo proactivos ante nuevos contextos.

Sin duda se plantean oportunidades valiosas para México, para sus consumidores y para sus empresas. ¿La más relevante? En mi opinión es la oportunidad de generar una propuesta de valor como país a nivel internacional, que nos permita capitalizar nuestras relaciones con otros países y nos posicione claramente en el mapa mundial como un país con una oferta amplia. Una oferta que va más allá de oportunidades, es decir, una oferta de realidades en materia de negocios posibles de construir.
Y usted apreciable lector, ¿está preparado?

La autora tiene un Doctorado en Ciencias Administrativas de la EGADE Business School. Desde hace 14 años trabaja en la industria educativa. Es profesora de la carrera de Mercadotecnia Internacional en la Escuela de Negocios de la UDEM.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.