Monterrey

El efecto Trump/Carstens

Opinión. Para 2017 se anticipa una tasa inflacionaria de 4.01 por ciento, medio punto más de la proyectada el mes anterior (3.57 por ciento).
OPINIÓN ACADÉMICA UANL

CESÁREO GÁMEZ​
09 diciembre 2016 11:33 Última actualización 09 diciembre 2016 11:33
Cesareo Gamez

Cesareo Gamez

Recientemente se produjeron dos hechos que alteraron de manera profunda las perspectivas de corto y mediano plazo de la economía mexicana.

El primero de ellos fue la elección de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos en las elecciones del pasado 8 de noviembre.

El segundo fue la renuncia del actual Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, a su cargo para ocupar la dirección del Banco de
Pagos Internacionales, anunciada el 2 de diciembre.

El primer instrumento en que se plasmó el drástico cambio en las perspectivas para la economía mexicana fue en la encuesta mensual que levanta el Banco de México entre los especialistas en economía del
sector privado.

En la última encuesta, que se levantó entre el 23 y el 30 de noviembre, después de la elección de Trump, pero antes del anuncio de Carstens, se observa un fuerte deterioro en las perspectivas para 2017 y los años subsiguientes.

El crecimiento esperado del PIB para 2017, que se encontraba en 2.26 puntos porcentuales, se redujo en más de medio punto, para ubicarse en 1.72 por ciento.

La perspectiva para 2018 se redujo de 2.95 a 2.42 por ciento, mientras que el crecimiento proyectado para los próximos 10 años pasó de 3.08
a 2.84 puntos porcentuales.

El tipo de cambio entre el peso y el dólar que se pronosticaba en 18.65 para el cierre de 2017, pasó a 20.89 pesos por dólar en la última encuesta.

Para 2018 se anticipa un tipo de cambio al cierre de 20.78 pesos por dólar.

En lo que se refiere a las tasas de interés, la perspectiva para la tasa de referencia (Cetes a 28 días) para el cierre de 2017 pasó de 5,50 a 6.38
por ciento, mientras que para 2018 la tasa esperada subió de 5.95 a 6.76 puntos porcentuales.

El nuevo escenario afectó también la inflación esperada.

Para 2017 se anticipa una tasa inflacionaria de 4.01 por ciento, medio punto más de la proyectada el mes anterior (3.57 por ciento).

Otro aspecto en el que se nota el deterioro de las expectativas es en los indicadores del clima de negocios y confianza en la economía.

El porcentaje de analistas privados que consideran que el clima de negocios en México mejorará en los próximos seis meses fue de 3 por ciento en octubre (22 por ciento el mes anterior).

En lo que se refiere a si el momento actual es indicado para realizar inversiones en México ninguno (0 por ciento) de los analistas consideró que sí, mientras que el 65 por ciento considera que no y el 35 por
ciento restante manifestó su inseguridad al respecto.

El cambio en el escenario ocasionado por la victoria de Trump, no solamente tendrá efecto en las perspectivas de la economía mexicana, sino en la de todo el mundo.

Sin embargo, hasta el momento los organismos que se encargan de elaborar y publicar las perspectivas mundiales (FMI, OCDE) no han anunciado los nuevos escenarios, por lo que habrá que estar al pendiente de sus comunicados.

Como si esto fuera poco, a principios de diciembre se dio a conocer la renuncia anticipada de Agustín Carstens al frente del Banco de México.

Este anuncio desató una serie de especulaciones sobre las razones que estuvieron detrás de él e incrementó de manera sustancial la incertidumbre sobre el futuro de la economía mexicana.

La publicación de la próxima encuesta entre especialistas privados, que incluirá el “efecto Carstens” está programada para el 16 de diciembre.

Seguramente ocasionará un nuevo deterioro de las expectativas para el futuro cercano.

Todo lo anterior representa un duro golpe para la administración del Enrique Peña Nieto y su partido, el PRI, que durante 2017 enfrenta elecciones en entidades clave, como el Estado de México y Coahuila,
y en 2018 las elecciones presidenciales.

De mantenerse el escenario esperado, la deteriorada situación de la economía mexicana podría conducir a un “voto de castigo” contra el partido en el poder, que conduciría a un descalabro en los próximos
comicios.

* El autor es economista dela UANL, con Doctorado en la Escuela de Graduados de Administración y Dirección de Empresas(EGADE) del ITESM. Es profesorde la Facultad de Economía de la UANL y miembro del SNI-Conacyt.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.