El efecto AMLO
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El efecto AMLO

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El efecto AMLO

El Presidente electo ha estado con un nivel de actividad inusual que sería bueno continúe a lo largo de su sexenio y responda a las expectativas.

Opinión MTY
06/08/2018
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Eduardo Carbajal Fuente: Cortesía

Apenas llevamos un mes desde que se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en México y en este breve lapso ya tenemos bastantes cuestiones económicas que comentar.

Andrés Manuel López Obrador, mejor conocido como AMLO, ha estado con un nivel de actividad inusual para los procesos políticos de transición que hemos visto a lo largo de la historia. Si bien es cierto que apenas el próximo miércoles 8 de agosto se le hará entrega de la constancia de mayoría que lo acreditará como presidente electo, ha estado actuando ya, como un presidente de facto.

Esto ha generado el efecto AMLO, que si bien es un efecto político, también lo vemos reflejado en el ámbito de ciertas variables macroeconómicas. Doy un breve ejemplo de estas.

Una variable que ha demostrado el efecto AMLO es el tipo de cambio. El peso, desde el 2 de julio, día posterior a la elección de AMLO y hasta el viernes pasado, se ha apreciado en 7.06 por ciento con respecto al dólar de los Estados Unidos. Es decir, en un mes la confianza de los inversionistas y de las instituciones financieras, ha fortalecido el peso, haciendo que disminuya la demanda de la divisa estadounidense, ya sea como inversión o como cobertura cambiaria.

Otra variable que refleja el efecto AMLO es el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores (IPC). El 2 de julio, el indicador estaba en 46,653.52 puntos.

El viernes 3 de agosto, este mismo índice cerró en 49,302.57 puntos, lo que se traduce en un rendimiento del 5.67 por ciento en tan solo un mes. Si analizamos el rendimiento del IPC, desde que AMLO fue elegido, este sería de 63 por ciento al año. Sin duda, los inversionistas han elegido quedarse en la Bolsa Mexicana de Valores mostrando un alto nivel de confianza en lo que nos depara en el entorno financiero, con el próximo gobierno.

Por último, la tasa de interés de referencia que determina el Banco de México, no sufrió cambios en esta semana pasada, en un claro esfuerzo por controlar el efecto inflacionario que pudiera visualizarse como resultado del alza en los precios de la gasolina. Esta tasa de referencia, que también sirve de base para los créditos productivos, no sufre cambios, quedándose en 7.75 por ciento y continúa siendo atractiva para los productores de bienes y servicios que usan al sistema financiero como su principal fuente de financiamiento. Esta política monetaria esta en concordancia con el escenario sin sobresaltos que se quiere dejar al gobierno entrante.

En el ámbito político, el efecto AMLO se nota en las distintas expresiones que han tenido los gobernadores actuales y los recién electos. Todos ellos, reunidos en la Conferencia Nacional de Gobernadores, han dado el espaldarazo político y se han alineado de la manera más dócil a AMLO.

Sin duda, esto también es un símbolo político de confianza que nos podría llevar al logro de objetivos comunes, sin diferencias entre los distintos niveles de gobierno.

Pero el punto que ha sido sorprendente, tanto para los analistas políticos como para los analistas económicos, es el respaldo que han dado los empresarios del país a AMLO a través de las cámaras y los planteamientos individuales. La empresa privada en México tenía un recelo natural al ser elegido un candidato de izquierda, que podría poner en riesgo toda la generación de riqueza que muchos años y mucho esfuerzo les ha llevado construir.

El efecto AMLO en los empresarios del país, refleja sin duda, que los intereses nacionales podrían estar por encima de los intereses privados por primera vez en muchos años en este país.

La lectura que podemos tener de todos estos efectos en este brevísimo periodo, es que AMLO, se quiera o no aceptar, trata de romper paradigmas y estructuras políticas que nunca fueron siquiera cuestionadas en el pasado. Y estas decisiones que se han anunciado, han generado un escenario de confianza y de relativa tranquilidad en el ámbito económico y empresarial.

Espero que este efecto sea duradero y que de verdad se cumplan muchos de los objetivos que se plantearon en la campaña de AMLO, porque si llegando diciembre el nuevo gobierno no responde a las expectativas generadas, este bono de confianza se va a terminar muy pronto.

“Espero que este efecto sea duradero y de verdad se cumplan muchos de los objetivos que planteó”

El autor es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Eduardo Carbajal Opine usted:edcarbaj@itesm.mx.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.