Monterrey

El desempeño del tipo de cambio

OPINIÓN. Debido a que la incertidumbre se ha reducido, también han mejorado las expectativas de crecimiento para México. Las exportaciones se han recuperado en los primeros cinco meses del año en comparación con el mismo periodo de 2016, en particular las exportaciones manufactureras y automotrices.
ENTORNO MACRO-ECONÓMICO
Gabriela Siller
gsiller@bancobase.com
06 julio 2017 8:35 Última actualización 06 julio 2017 8:35
Gabriela Siller, economista.

Gabriela Siller, economista.

En el primer semestre del año la moneda mexicana se apreció 2 pesos y 57 centavos, cerrando alrededor de 18.15 pesos por dólar. La mayor parte de la apreciación se concentró en el primer trimestre, luego de alcanzar un máximo histórico de 22.0385 pesos por dólar. La recuperación fue la mayor en registro desde que en México se adoptó un mecanismo de libre flotación para el tipo de cambio. Por su parte, en el segundo trimestre la apreciación fue de 3.05 por ciento o 57 centavos.

En la primera mitad del 2017 las ganancias del peso se debieron en gran medida a dos factores. En primer lugar, la administración de Donald Trump moderó su retórica proteccionista y es altamente probable que la ya próxima renegociación del TLCAN respete el principio trilateral del acuerdo, facilitando una recuperación de las inversiones en la segunda mitad del año y en 2018.

Durante el segundo trimestre se comenzó a dar prioridad a la cooperación entre los tres países que integran el acuerdo, dejando de lado la confrontación. Además, Trump ha perdido credibilidad, por lo que es poco probable que se involucre directamente en el proceso de renegociación del TLCAN.

Debido a que la incertidumbre se ha reducido, también han mejorado las expectativas de crecimiento para México. Las exportaciones se han recuperado en los primeros cinco meses del año en comparación con el mismo periodo de 2016, en particular las exportaciones manufactureras y automotrices. Asimismo, el consumo ha crecido a un ritmo estable, lo cual fue el motor del crecimiento económico en la primera mitad del año.

Por otro lado, la decisión de Banxico de subir su tasa de referencia en 125 puntos base durante los primeros seis meses del año y un total de 400 puntos base desde diciembre de 2015, contribuyó con la apreciación del peso, pues moderó el riesgo de salidas de capitales ante la gradual normalización de la política monetaria en Estados Unidos.

Cabe destacar que el potencial de ganancias para el peso es evidente en el mercado de futuros de Chicago, en donde las apuestas a favor del peso subieron de 21,411 contratos a 126,019 contratos (al 27 de junio), cada uno de 500 mil pesos. Este es el nivel más alto de posiciones especulativas a la espera de una apreciación del peso desde mayo de 2013.

Pero no todo fue apreciación ya que los precios del petróleo, que mostraron tendencia a la baja con el WTI perdiendo 14 por ciento, frenaron las ganancias del peso. También se observó un resurgimiento de la aversión al riesgo sobre las divisas de economías emergentes, en particular el rand sudafricano y el real brasileño, pues tanto Sudáfrica como Brasil atraviesan un periodo de crisis política para el gobierno en turno.

Hacia adelante, no desaparecen los riesgos para el peso mexicano. Por un lado se espera que la negociación del TLCAN inicie en la segunda quincena de agosto. Asimismo, los inversionistas consideran que es menor la probabilidad de que Banxico vuelva a subir su tasa de referencia e incluso especula la posibilidad de reducciones a la tasa en 2018, lo que disminuye el potencial de apreciaciones para el peso.

Por último, el peso tiende a depreciarse durante los meses de agosto y septiembre por factores estacionales, elevando la probabilidad de una corrección al alza del tipo de cambio.

A pesar de esto, si la renegociación del TLCAN se conduce de manera favorable para México y la economía mexicana continúa creciendo gracias al consumo y las exportaciones, es probable que el peso siga apreciándose hacia un nivel de 17.50 pesos por dólar.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.