Monterrey

El derecho de exigir y el
derecho a que no me exijan

Opinión.  Parece increíble, que los padres no podamos solicitar información de nuestros hijos, cuando éstos son mayores de edad, aún y cuando los hijos dependan económicamente de nosotros.
OPINIÓN ACADÉMICA
TECNOLOGICO DE MONTERREY

HUMBERTO GUEVARA
​humbertoguevara@itesm.mx
28 noviembre 2016 12:33 Última actualización 28 noviembre 2016 12:40
Humberto Guevara

Humberto Guevara

Recientemente me compartieron un chiste en el que un hombre se había suicidado porque ya no sabía quién era: se casó con la mamá de una amiga y su papá con su amiga, así que era suegro e hijo de su padre, hermano y abuelo del hijo de su amiga y su padre, su hijo era tío y hermano del hijo de su padre. Entre más miembros de la familia iban apareciendo más confusa se convertía la relación entre ellos.

Algo similar me está sucediendo, cada vez estoy más confundido
respecto a lo que es un derecho o una obligación, transparencia o rendición de cuentas.

Por ejemplo, el informe anual del Presidente de México, ¿es una obligación que debe cumplir nuestro primer mandatario o es  un derecho que todos los mexicanos tenemos? Cuando buscamos ejercer un derecho, ¿estamos dispuestos a que nos exijan que cumplamos
nuestras obligaciones? Es interesante observar cómo, año tras año, los miembros del poder legislativo exigen, que nuestro presidente no sólo proporcione un informe de las actividades realizadas en el periodo recién concluido, sino que además lleve a cabo un detallado informe del
uso de los recursos que le fueron asignados y cómo contribuyeron al plan nacional de desarrollo.

Sin embargo, ¿cuándo hemos escuchado que nuestros diputados o senadores, de manera voluntaria den un informe de sus actividades?
Principalmente, ¿cuándo han rendido cuentas, a sus representados, de los recursos que recibieron para cumplir sus funciones? ¿Cuándo hemos visto que los miembros el poder judicial den un informe de sus actividades y rindan cuentas de los recursos asignados? El fenómeno de tener el derecho a exigir que nos rindan explicaciones, pero no la
obligación a darlas, no es exclusivo de México. En cada uno de los tres debates que sostuvieron los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, observamos como Donald Trump exigía a Hillary Clinton que explicara cómo borró de su cuenta de correo más de 20,000 emails, pero no estaba dispuesto a mostrar sus declaraciones de pago de impuestos. De manera similar Clinton exigía que Trump mostrara sus declaraciones de impuestos, pero no dio una explicación clara de cómo
y por qué eliminó emails de su cuenta de correo. La confusión puede aumentar cuando por un lado se decreta la nueva ley de transparencia y acceso a la información y por otro surge la ley de protección a datos personales.

No es que esté en contra de que los mexicanos tengamos derecho a solicitar información a las distintas entidades de gobierno ni tampoco a que se salvaguarde la privacidad de nuestra información personal; sin embargo, una inadecuada “interpretación” del mensaje que estas dos leyes nos envían puede llevarnos a una cultura en la que yo si tengo derecho a exigir pero los demás no tienen derecho a exigirme. Por ejemplo, parece increíble, que los padres no podamos solicitar información de nuestros hijos, cuando éstos son mayores de edad, aún
y cuando los hijos dependan económicamente de nosotros. Imagine,
como padres de familia no tenemos derecho a recibir de la Universidad, en donde nuestros hijos estudian, un reporte de calificaciones o desempeño si nuestros hijos no lo autorizan. En mi caso, ¿tengo la obligación de pagar la colegiatura, los libros, los gastos personales de mis hijos o mis hijos tienen el derecho a que yo les provea de educación, vestido y sustento? ¿Qué diferencia hay entre el que ellos tengan el derecho o yo tenga la obligación? ¡Qué confusión!... Necesito un abogado. Más allá de los derechos y obligaciones que emanan
de leyes o reglamentos, lo que me parece más preocupante son las
que emanan de nuestra cultura, de nuestras costumbres. Lo que
me inquieta es que dentro de un marco de legalidad sea aceptado
el incumplimiento de un derecho o de una obligación. Me preocupa
que nuestros líderes exijan pero no están dispuestos a que se les
exija. Me preocupa que nuestros niños y jóvenes observen y vivan
una cultura en la que aprenden a exigir, y a que no se les exija, ¿Qué México nos espera?

Estoy seguro que mi confusión y preocupación disminuirán sustancialmente cuando vea que nuestros diputados y senadores no sólo exijan al poder ejecutivo un informe detallado de actividades y una clara rendición de cuentas sino que ellos como poder legislativo se exijan y exijan al poder judicial, una rendición clara de cuentas. Mi confusión y preocupación disminuirán cuando vea que hacemos valer nuestro derecho a exigir pero también el derecho a que nos exijan.

* El autor es profesor del Departamento Académico de Contabilidad
y Finanzas del Campus Monterrey. 

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.