El debate y Nuevo León
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El debate y Nuevo León

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El debate y Nuevo León

La entidad tiene crecimientos arriba del promedio del país, la menor pobreza y con los índices más altos de educación, pero todo se puede perder si se cae la productividad.

Opinión MTY Visión Económica Jesús Garza
14/06/2018
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Jesús GarzaFuente: Cortesía

El debate presidencial esta semana fue el más interesante de todos (particularmente para los economistas). Todos los candidatos (bueno casi todos) expusieron sus propuestas económicas.

En materia de política económica, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) mencionó la necesidad de la autosuficiencia económica del país. Me cuesta trabajo, como economista, entender este concepto cuando ninguna economía mundial es autosuficiente y tal concepto fue desacreditado por economistas como David Ricardo y Adam Smith hace más de dos siglos.

AMLO mencionó que a través del ahorro de la corrupción (no se sabe cómo) se obtendrán alrededor de 500 mil millones de pesos para financiar una serie de propuestas de gasto social como el pago a los Ninis, doblar las pensiones de los adultos mayores, establecer precios de garantía y congelar los precios a los combustibles. Aritméticamente es imposible que se cubran todas estas propuestas sin un cambio de la política tributaria (AMLO no propone ningún aumento a los impuestos).

Meade en cambio propone una continuación muy clara del gobierno actual. Menciona que el gasto social es indispensable para combatir la pobreza (según Meade durante su mandato bajo la SEDESOL se redujo la pobreza). Argumenta que el aumento en el mismo puede abatir la pobreza. La realidad es que SEDESOL representa el gasto de desarrollos social más alto del país (por encima de salud y educación) y los resultados son contundentes, los estados que más reciben estos recursos siguen siendo los más pobres. En 25 años desde la creación de SEDESOL, la pobreza sigue igual. Argumentó a favor de mayor inversión en educación y la integración de la seguridad de salud.

Anaya mencionó de nuevo el Ingreso Básico Universal sin gran detalle sobre su financiamiento. Aún así, se mostró el candidato más moderno en un entorno donde la economía nacional no ha crecido (no debido al neoliberalismo como mencionó alguno) sino a la falta de mayor inversión en educación y tecnología. Anaya criticó en varias veces las políticas de AMLO de construir una refinería (en un contexto donde las energías renovables serán más baratas en menos años de lo esperado). Anaya basa su plan económico en el desarrollo del capital humano como eje de crecimiento (como Corea del Sur y Singapur).

Bronco por último me sorprendió. Habló de la eliminación del asistencialismo argumentando que Nuevo León es de los estados más productivos sin gasto social. No solo eso, sino que mencionó la necesidad de disminuir el tamaño del gobierno para permitir mayor intervención del sector empresarial. Es decir, bajar el ISR y el IVA para incrementar la competitividad de las empresas, en un entorno donde la disminución del impuesto corporativo en Estados Unidos y la incertidumbre externa son riesgos para el sector industrial.

Finalmente, como regiomontano y empresario me gustan las propuestas que promueven mayor competencia (menor intervención de gobierno), menores tasas impositivas, y más incentivos para el trabajo y la inversión. Nuevo León presume de ser un estado con crecimientos arriba del promedio del país, la menor pobreza del país y con los índices más altos de educación. Pero todo esto se puede perder si se cae la productividad. Es fundamental potenciar el gasto en infraestructura, educación y tecnología como los motores del desarrollo.

El autor es Director general y fundador de GF GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Opine usted: jgarzagg@gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.