Monterrey

El común denominador

OPINIÓN. ¿Se acuerda de las clases de matemáticas en secundaria que nos enseñaron a encontrar cual es común denominador? Es no sólo la ambición por el poder sino el que, una vez tomado, el conservarlo a toda costa. Incluso a costa del pueblo que hipócritamente juraron defender y proteger de “los de arriba”.
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Miguel Moreno Tripp
morenotrip@ gmail.com.mx
03 julio 2017 9:26 Última actualización 03 julio 2017 9:26
Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Ojalá nos refiriéramos como en la Historia de dos ciudades, esa novela entrañable de Charles Dickens, a dos ciudades, pero son cuatro y tampoco son solo ciudades: hablamos de Corea del Norte, Siria, Venezuela y Cuba. En días –y meses- pasados hemos sido testigos de incontables hechos de violencia en contra de su misma población.

En Corea del Norte, es indignante como a un muchacho americano que cometió la imprudencia de visitar ese país, fue “liberado” casi en estado vegetativo tan solo para llegar a su país a morir. ¿Qué tanto le hicieron para dejarlo así?

Siria: ¿Qué se puede decir de un gobierno que no sólo utiliza armas químicas, supuestamente proscritas desde hace ya casi 100 años, sino que lo hace no con sus enemigos –algo de por sí abominable- sino con su propia población? ¿Qué esperar de ellos?

En Cuba, osar reclamar los derechos en el aeropuerto, le costó a una voz disidente que la arrestaran. En México, que esperanzas que el Gobierno osara reprimir a una persona. No se la acaba.

Venezuela está fuera de control lo que el gobierno de Maduro hace con su propia población. En redes sociales, se muestran videos de cómo los policías -o militares-, con alevosía inaudita, golpean a indefensos muchachos y muchachas que se manifiestan, aún ya sometidos o bien los arrastran en motocicleta, una versión actual de los bárbaros de la edad media. Pero no sólo hacen eso, llegan hasta matarlos cobardemente a quemarropa. En poco más de 90 días de protestas, van 77 asesinados por ese régimen. Más los que se acumulen, porque la advertencia está ahí: “Lo que no se pudo con votos lo haremos con armas”. Si es que fue así, que burdo resultaría la faramalla de contratar a un actor para tener un pretexto para precisamente usar las armas.

En México esos dictadores tienen sus admiradores. Citando a Sergio Sarmiento: “Este 14 y 15 de abril una delegación del Partido del Trabajo de México, encabezada por su presidente Alberto Anaya, participó en los festejos del Taeyangjeol, el Día del Sol, que coincide con el cumpleaños el 15 de abril de Kim Il-sung, el abuelo del actual líder norcoreano y creador del régimen en 1948 (regeneracion.mx).” ¿Para eso pagamos impuestos?

Por su parte, a la muerte de Castro, el pronunciamiento del PRD fue: “Fidel Castro nos deja un legado de dignidad, resistencia, perseverancia, visión de estado y principios que debemos los progresistas de izquierda de América Latina y el mundo aquilatar, abrevar y defender ….”. Bueno, también le dejo de legado Cuba a su hermano.

¿Se acuerda de las clases de matemáticas en secundaria que nos enseñaron a encontrar cual es común denominador? Es no sólo la ambición por el poder sino el que, una vez tomado, el conservarlo a toda costa. Incluso a costa del pueblo que hipócritamente juraron defender y proteger de “los de arriba”.

Pero también hay otro común denominador: la falta de asombro que como sociedad mexicana tenemos ante esos lamentables hechos. Sí, ciertamente tenemos nuestros propios problemas, pero no debemos callarnos ante tanta injusticia.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director Gen- eral de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcio- nar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.