Monterrey

El combate a la pobreza que NO combate a la pobreza

OPINIÓN. El problema radica, en que, si bien es necesario e importante apoyar a las clases más desprotegidas de la población, deberían existir medidas enfocadas a generar prosperidad de largo plazo.
VISIÓN ECONÓMICA
​Jesús Garza
jgarzagg@gmail.com
01 junio 2017 10:6 Última actualización 01 junio 2017 10:6
Jesús Garza, director general y fundador de GF GAMMA.

Jesús Garza, director general y fundador de GF GAMMA.

Hace aproximadamente 25 años se creó la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), Secretaría que estaría encargada del combate a la pobreza. En aquella época la pobreza en México era del 53 por ciento de la población, hoy en día la pobreza es exactamente el mismo 53 por ciento. ¿Por qué no se ha reducido la pobreza en el país?

Los determinantes del crecimiento económico de cualquier economía son: consumo privado, inversión, gasto de gobierno (en bienes y servicios) y exportaciones netas (exportaciones menos importaciones). Las transferencias directas de dinero (como los del programa PROSPERA) no generan crecimiento económico. Se utilizan como medidas para reducir la desigualdad y combatir la pobreza. La SEDESOL se ha dedicado a crear programas asistencialistas enfocados a reducir la pobreza en el país (sin un resultado positivo como lo muestran las estadísticas).

El problema radica, en que, si bien es necesario e importante apoyar a las clases más desprotegidas de la población, deberían existir medidas enfocadas a generar prosperidad de largo plazo. Como lo muestra la función Cobb-Douglas de crecimiento económico potencial, la inversión en capital, tecnología y capital humano son fundamentales para fomentar el crecimiento económico en el largo plazo y por ende el bienestar de la población (mayores índices de PIB per cápita se relacionan directamente con mejores condiciones de vida).

Según los Criterios Generales de Política Económica para 2017, casi el 64 por ciento del gasto programable es destinado al Desarrollo Social, el cual incluye gasto en educación (29 por ciento, la mayor parte en nómina), salud (24 por ciento), vivienda y servicios a la comunidad (8.7 por ciento) y la mayor parte en protección social (36.6 por ciento del total). Este último se refiere esencialmente a programas sociales como PROSPERA, que como ya hemos visto, no reducen la pobreza ni generan prosperidad en el largo plazo.

¿Y cómo afecta esto a Nuevo León? El año pasado el estado aportó a la federación cerca de 255 mil millones de pesos en impuestos, de los cuales recibió solamente 54 mil millones de regreso, es decir, el 21 por ciento. No sólo eso, sino que los principales recortes al gasto público (desde la caída del crudo a finales de 2014) han reducido la inversión en infraestructura nacional (-22 por ciento anual en el primer trimestre del año), afectando notablemente a Nuevo León.

Según la CONEVAL, Nuevo León cuenta con el menor índice de pobreza a nivel nacional, cerca del 23 por ciento. Es decir, el gasto en protección social no se focaliza en la entidad. Por otro lado, Nuevo León es el segundo estado que más aporta al crecimiento económico del país (0.35 puntos porcentuales según el INEGI) y si se inyectaran más recursos en inversión, infraestructura, etc., en la entidad, se podría detonar aún más el desarrollo económico y las consecuencias virtuosas del mismo como el empleo (que si ayuda a reducir la pobreza).

Nuevo León hoy en día reporta un PIB per cápita de cerca de 15 mil dólares por persona comparados con 9 mil dólares por persona a nivel nacional. Con mayores recursos invertidos en áreas que generan prosperidad y crecimiento en la entidad, no sólo se reduciría la pobreza aún más, sino que mejoraría la calidad de vida de sus habitantes.

El autor es el director general y fundador de GF GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.