Monterrey

El Cenizo, pequeña población texana
que debe ser ejemplo de bastión hispano

OPINIÓN. Ciudadanos de otros países que habitan, de facto y que requieren sólo un ajuste de status migratorio, no son delincuentes pero enfrentarán a leyes que solo buscan el beneficio de una fracción; como es el caso de la llamada Ley SB4.
DESDE TEXAS...
Javier Amieva
javier.amieva@hispanicinternational.com
26 junio 2017 9:53 Última actualización 26 junio 2017 10:0
Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos..

Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Ante la teoría de “Nación” y “Estado”, el componente más importante para asumir las nociones que regirán el derecho internacional son las personas, los individuos que conforman la nación y el estado, que de una forma u otra seleccionarán a sus gobernantes creando un ámbito de leyes que les brindará la seguridad de la justicia.

Estimado lector, esa es la teoría, pero, todos los días y especialmente en los países donde la disputa del poder se realiza con violencia los derechos humanos son denostados.

Para los filósofos modernos el comportamiento de un buen estadista es el que busca reflejar con exactitud que los “principios de la justicia el de libertad y el de igualdad y estos serían la manifestación de una sociedad democrática, sustentada en la cooperación libre y justa entre los ciudadanos, incluyendo el respeto por la libertad, y el interés en la reciprocidad”... Otorgando a los ciudadanos obligaciones y derechos que les permitan disfrutar del bienestar derivado de la educación, del acceso a sistemas de salud y garantías de seguridad para un desarrollo bio-psico-social armónico, agregaría yo.

El problema principal radica en que muchos Estados –Países-, seleccionan a su gobernante de entre un grupo de unos cuantos individuos preferidos y la más de las veces discriminador y plutócrata, protector de intereses individualistas y no la de los que conforman el Estado-país.

Y así como los secuestrados cuya presión psicológica les permite adecuarse y hasta identificarse con sus secuestradores;- bajo el denominado síndrome de Estocolmo-, los políticos para “sobrevivir” empiezan por defender situaciones con las que no están de acuerdo para no perder sus puestos, sus escaños y sus salarios. Pero el problema es que al paso del tiempo se asimilan a los conceptos que defenderán su posición y la de su grupo o partido y al final se olvidan que el bien que buscaban era el común y no el propio.

Los ejemplos abundan, y no sólo en países lejanos y en desarrollo o dominados por las nuevas tiranías como es el caso de Venezuela; hoy tenemos en Texas una simbiosis aniquiladora de los derechos de “gens” y extranjería aplicado a “latinos”, peregrinos-migrantes que han adquirido derechos y que gozan de derechos por tratados internacionales y por la carta magna de derechos de la ONU.

Ciudadanos de otros países que habitan, de facto y que requieren sólo un ajuste de status migratorio, no son delincuentes pero enfrentarán a leyes que solo buscan el beneficio de una fracción; como es el caso de la llamada Ley SB4, ley que no sólo atenta contra esos individuos detentadores de derecho internacional, sino contra aquél que intente proteger a estos individuos.

La Ley imbuye el miedo, el despido, la destitución de los cargos públicos y hasta la cárcel para aquellos que no denuncien o protejan individuos. El resultado es el fortalecimiento de estas leyes contrarias al espíritu de la justicia propia del concepto de nación-país.

Es el caso de un joven, que en su momento fuera el alcalde más joven de todo Estados Unidos. Es ejemplo de civilidad, de búsqueda de la justicia con los elementos legales y hoy no solo él sino toda la población de menos de cinco mil habitantes está en peligro. Se trata de “El Cenizo”, una comunidad satélite de Laredo Texas que ha adicionado el idioma español como idioma de “trato oficial” y hoy ha demandado al Gobierno estatal, a Texas por inconstitucionalidad y se le ha sumado Austin, Houston y otras importantes ciudades.

La demanda busca no el cambio de status y reconocimiento de derechos de civilidad, sino simplemente que una Ley que sea discriminadora, injusta e imperfecta en la aplicación ejecutiva permita gozar a los ciudadanos de “El Cenizo” del manto de seguridad que la nación-estado tiene la obligación de aportar.

Reyes sólo busca la aplicación real, la conexión entre los principios morales y políticos y las circunstancias de peligro y hostilidad a las que se enfrentará su gente si esta ley- SB4, aprobada y promulgada, entra en vigor. Raúl Reyes debe de ser ejemplo no sólo para los mexicanos en Texas, sino para todos los mexicanos.

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-EstadosUnidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.