Monterrey

El Brexit y el flash crash

Opinión. Quien se hubiera imaginado que el imperio en donde el sol no se ponía hace un par de siglos, hoy se quieren parapetar entre un canal y un mar.
WIKI-LÍTICO

MIGUEL MORENO TRIPP
​morenotrip@gmail.com
10 octubre 2016 11:11 Última actualización 10 octubre 2016 11:16
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

El 23 de junio de este año se votó la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

No fue el fin del mundo (o al menos no me ha llegado el mail informándome que así sea) pero veamos algunos de sus efectos a casi cuatro meses.

Los patrioteros que defenderían su país con su vida de las huestes extranjeras (¿no le recuerda a una fichita de por acá?) al ver los efectos
inmediatos, optaron por desaparecer.

Regreso Boris Johnson, el colorido ex alcalde de Londres que tomo
el tema como trampolín para su carrera política, pero Nigel Farage se
volvió ojo de hormiga. Hay que tener mucho, pero mucho cuidado con los rayitos de esperanza, sus efectos son nefastos aquí y en China.

El Footsie 100 pasó de un nivel récord de 7 mil 104 puntos, el 27 de
abril del 2015 a llegar a 5 mil 536 puntos el 11 de febrero de 2016 (los
mercados se adelantan). Una caída de más del 22 por ciento.

Una de sus “joyas de la corona” (aparte de las reales) era el que su moneda, la libra esterlina, cotizara con una fuerte apreciación sobre el dólar. 

Después de todo, la libra esterlina, en otros tiempos, era la moneda de referencia a nivel mundial y el dólar le arrebató ese lugar. Los niveles a que ha llegado son los más bajos en 30 años.

Esta semana y muy probablemente como efecto colateral se presentó
un evento que tiró por la borda toda la pompa y circunstancia con lo que
uno normalmente asocia el comportamiento inglés. Se presentó un flash
crash sobre la libra inglesa.

Un flash crash es una caída sustancial del precio de un activo en un
lapso mínimo de tiempo. La libra esterlina llego a cotizar a 1.1841 dólares, una caída de un poco más de 6 por ciento en minutos!!!.

Una posible causa fueron los algoritmos de “dedo torpe”. Por una parte, la compra-venta de divisas, de acciones y de instrumentos derivados
están pasando a ser operados, en vez de por traders humanos, por “robots de trading” utilizando algoritmos predefinidos que toman en cuenta muchas variables para llegar a una decisión de compra o de venta en tiempos menores a un segundo.

Pero a veces no salen las cosas como se esperaban y de ahí el tema del “dedo torpe”. Teniendo la intención de apretar un número, en el último momento el dedo presiona otro número no deseado creándose un error.

Eso sucedió en México cuando la Casa de Bolsa Bulltick cometió un error equivalente aunque de origen humano.

Seguramente la FSA (Financial Services Authority) ya estará investigando (las ventas en corto permiten tener ganancias en mercados a la baja). Pero el ver esa manipulación sobre la libra, creo que les debe haber caído como patada en el hígado.

Si ampliamos la perspectiva, este domingo será el segundo debate del que ahora es el país más poderoso de mundo (como lo fue en su momento el Reino Unido). Jamás me hubiera imaginado que el próximo presidente de dicho país más poderoso del mundo, este tweeteando
a las 3:30 de la mañana insultos difamatorios en contra de una mujer.

Me parece que tiene alguna enfermedad y necesita valoración médica (real).

Quien se hubiera imaginado que el imperio en donde el sol no se ponía
hace un par de siglos, hoy se quieren parapetar entre un canal y un mar.

Los imperios caen y no siempre por causa de enemigos extranjeros, las
mentes manipuladas son un arma más poderosa que un ejército.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su
Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.