Monterrey

El aviso

OPINIÓN. El Jefe de Gobierno del EX-DF: Avisó que algo así como a cuatro mil presuntos crimínales, tan sólo en el EXDF, se les liberará pera seguir sus juicios en libertad y que hay que preparase.
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Miguel Moreno Tripp
morenotrip@ gmail.com.mx
17 julio 2017 10:15 Última actualización 17 julio 2017 10:15
Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Sobre aviso no hay engaño. Este es uno de tantos dichos que se utilizan en México, pero esta vez es diferente. Se trata del aviso que dio el Jefe de Gobierno del EX-DF: Avisó que algo así como a cuatro mil presuntos crimínales, tan sólo en el EXDF, se les liberará pera seguir sus juicios en libertad y que hay que preparase.

¿Cómo? ¿Hay que prepararse? Creía -ilusamente- que el Estado tiene como función la de proteger a los ciudadanos. Si bien es una reforma nacional con el tema del nuevo sistema acusatorio, ¿será que las nuevas constituciones ya no incluyen la funcionalidad de proteger al ciudadano? Tiempos modernos.

Y, ¿Cómo hay que prepararse? ¿Con pistolas? ¿con armas largas?o ¿con buenos deseos? Porque las causales por la que están detenidos incluye portación de arma exclusiva del ejército. Así que una pistola de las que pudiéramos portar los civiles – si es que se llegue a tener-, es de juguete comparada con la que usa el crimen organizado.

Estarán ahora en las calles bien curtidos y después de haber cursado materias de posgrado en criminalidad, porque desgraciadamente la cárcel no es para lograr una readaptación social (con todo y que así se les conoce de manera oficial, CERESO: Centro de Readaptación Social) es para perfeccionarse en las materias de secuestro, extorsión y otros cursos de alta especialización criminal.

¿Qué hay detrás de una reforma que libera a presuntos criminales? Puede haber diversas causas: ¿será la sobrepoblación de las cárceles? Se han anunciado planes con bombo y platillo para construir más cárceles pero no se acaban de concretar. En Estados Unidos hay compañías que ese es precisamente su negocio. En México vendrían los dramas: “un particular no pueden meter ni mantener en la cárcel a un ciudadano” acompañado de desgarramiento de vestiduras. Todavía tenemos muchas telarañas mentales en contra de la iniciativa privada (hay que recordar que es la que genera empleo) como para que participara más en ese sector.

¿Será el hecho de que todavía no son sentenciados y por ende se presumen inocentes hasta no demostrar su culpabilidad? Eso se dice pero puede más, casi, lo sentimental que lo racional: Piense Ud. en el por qué alguien portaría un arma larga (o corta de calibre no permitido).

Ciertamente no la quiere de adorno. Sería utilizada para cometer un delito, e inclusive matar a un contrario o a un policía o militar.

Y aquí es donde tendríamos que analizar a fondo de que se trata todo esto. No se pública la ley que regule a las actividades del ejército en materia de seguridad interna pero eso sí, un militar que pase por enfrente de un cadáver es crucificado por las ONG. La legislación se vuelve más blandita con los presuntos criminales que secuestran y extorsionan y más dura con quienes defienden a la sociedad. Cambiando un poco la pregunta y siguiendo con los dichos: ¿Quién está atrás de esos cambios y porque se hacen? “Piense bien y se equivocará, piense mal y acertará”.

O bien, ¿a que le tiramos cuando soñamos, mexicanos?

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director Gen- eral de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcio- nar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.