Monterrey

Dos tercios de los regios viven en inseguridad

OPINIÓN. El combate a la inseguridad es una de las tareas pendientes de los tres órdenes de gobierno, tanto a nivel federal, como estatal y municipal.
OPINIÓN
ACADÉMICA

UANL

CESÁREO GÁMEZ
22 abril 2016 9:56 Última actualización 22 abril 2016 10:6
Cesáreo Gámez

Cesáreo Gámez

Dos terceras partes (66.9 por ciento) de los regiomontanos mayores de 18 años manifestaron que vivir en esta ciudad es inseguro, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) realizada por el INEGI, durante el pasado mes de marzo de 2016.

A partir de este levantamiento, la ENSU brinda, por primera ocasión, estimadores de inseguridad representativos para 38 ciudades de todas las entidades del país.

El porcentaje de la población insegura en Monterrey es superior a otras ciudades del norte del país, como Tijuana, en donde el 63.9 por ciento de la población se manifestó insegura, Cd. Juárez, con el 58.6%, y Saltillo, en donde la mitad de la población (50.0 por ciento) considera que existen situaciones de inseguridad.

La excepción en la región norte de México la constituye Reynosa, Tamaulipas, en donde el 85.3 por ciento de los habitantes adultos consideraron vivir en una situación de inseguridad, como desafortunadamente muchos regiomontanos han experimentado en sus viajes a esta ciudad fronteriza.

A nivel nacional, la percepción de la inseguridad no muestra señales de mejoría. El 69.9 por ciento de la población adulta entrevistada en marzo manifestó sentirse inseguro en su ciudad. Esta cifra es la mayor que se registra en los últimos ocho trimestres, desde junio de 2014.

En cuanto a situaciones específicas de inseguridad, el 80 por ciento de la población manifestó sentirse insegura en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, el 72.7 por ciento en el transporte público, el 64.8 por ciento en sucursales bancarias, y 61.3 por ciento en las calles que usa habitualmente.

En marzo de 2016, el 33.3 por ciento de población mencionó que la situación de inseguridad empeorará en el próximo año, lo que representa un aumento en el indicador de 8.3 puntos porcentuales respecto a marzo de 2015. Por otra parte, 34.6 por ciento de la población adulta consideró que la situación de la delincuencia en su ciudad en los próximos 12 meses seguiría igual de mal.

Solamente el 18.9 por ciento de la población considera que la situación de inseguridad mejorará en el futuro próximo, mientras que el 11.5 por ciento de la población residente en las ciudades incluidas, consideró que en los próximos 12 meses la situación de la delincuencia en su ciudad seguiría igual de bien.

Entre los resultados a marzo de 2016 de la ENSU destaca la calificación de la población a las diversas corporaciones policiales del país. Si tomamos como referencia la escala académica normal, todas las policías resultan reprobadas.

En lo referente a las policías municipales, la percepción favorable (considerada como “muy o algo efectivo”) fue de 38.0 por ciento. Un resultado similar lo obtuvieron las policías estatales, con una calificación favorable de 46.2 por ciento, mientras que la policía federal tuvo una aprobación de 58.6 por ciento.

El combate a la inseguridad es una de las tareas pendientes de los tres órdenes de gobierno, tanto a nivel federal, como estatal y municipal. Los resultados de la ENSU muestran que en este aspecto queda mucho por hacer respecto a este problema, que afecta profundamente la economía, la sociedad y la calidad de vida de los mexicanos.

BAJAN PERSPECTIVAS
Las expectativas de crecimiento para México en el corto plazo sufrieron un nuevo ajuste a la baja en el último World Economic Outlook (WEO) que publica en FMI. De acuerdo con este reporte la tasa esperada de crecimiento para 2016 se redujo a 2.4 por ciento, mientras que para 2017 se anticipa una tasa de 2.6 puntos porcentuales.

Estas nuevas tasas representan una disminución de 0.2 y 0.3 puntos porcentuales, en relación a las proporcionadas en el WEO de enero de 2016.

El crecimiento de México, así como de otras economías de América Central, se debe principalmente al comportamiento de la demanda doméstica del sector privado, así como a los efectos multiplicadores de la recuperación de la economía estadounidense.

* El autor es economista de la UANL, con Doctorado en la Escuela de Graduados de Administración y Dirección de Empresas (EGADE) del ITESM. Es profesor de la Facultad de Economía de la UANL y miembro del SNI-Conacyt.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.