Monterrey

Deuda, déficit y crisis de confianza

OPINIÓN. Un alto déficit no es problema en el corto plazo, pero puede volverse una bola de nieve en el largo plazo si no se corrige, sobre todo ante inestabilidad financiera internacional y condiciones que propicien crisis de confianza.
ENTORNO 
MACRO-
ECONÓMICO

GABRIELA 
SILLER
25 febrero 2016 8:33 Última actualización 25 febrero 2016 8:39
Gabriela Siller

Gabriela Siller

La deuda externa del gobierno de México representa (al 2015), el 18 por ciento del PIB. En teoría esa deuda no representa ningún riesgo para la economía. Sin embargo, la deuda ha mostrado una tendencia al alza desde el 2014 y el déficit, medido como la diferencia entre el gasto y los ingresos del gobierno, es de 3.2 por ciento del PIB, su mayor nivel desde 1994.

De acuerdo a la teoría económica, un déficit por encima del 3 por ciento de manera sostenida genera distorsiones y problemas sobre la economía, como mayor riesgo que se refleja en la tasa de interés (que tiende a subir), una mayor dependencia de los capitales del exterior y disminuciones en la inversión fija por la mayor tasa de interés, lo cual conlleva a un menor crecimiento económico.

Por si fuera poco, altos déficits de manera sostenida provocan presiones inflacionarias, incrementos en el riesgo país y algunas veces salida de capitales. De hecho, un artículo del FMI del 2013 muestra que las entradas de capitales que recibieron las economías emergentes por la política altamente acomodaticia de la Fed, dependieron poco de la situación interna de cada país, pero que las salidas de capitales estuvieron determinadas por el nivel de deuda y déficit del gobierno.

Otro punto de preocupación, además del déficit, es que en el 2015 el gobierno federal anunció un recorte en el gasto de gobierno equivalente a 0.7 por ciento del PIB. No obstante, al terminar el año el gasto registró un incremento, mostrando inconsistencia entre lo que se dice y hace y desconfianza sobre lo que sucede en la economía de México.

Es importante mencionar que a pesar de que el crecimiento del PIB fue mayor (sin el incremento en el gasto la economía hubiera crecido 2.3 por ciento, en lugar de 2.5 por ciento), preocupa que se repita este año la inconsistencia, generando un mayor nivel de deuda y un mayor déficit.

Un alto déficit no es problema en el corto plazo, pero puede volverse una bola de nieve en el largo plazo si no se corrige, sobre todo ante inestabilidad financiera internacional y condiciones que propicien crisis de confianza, porque en sí, el riesgo no es sólo el conjunto de los datos duros de la economía, sino también la confianza que se tiene y es ahí en donde la deuda y el déficit juegan un papel importante para una economía como la de México en donde ha entrado una gran cantidad de inversión extranjera de cartera.

En México, además del incremento en el riesgo país (que ha subido 30 por ciento este año) también se ha observado un incremento de 25 y 33.8 puntos base en los credit default swaps (CDS), en los bonos gubernamentales de 5 y 10 años respectivamente.

Los CDS son los seguros contra impago de deuda y un incremento de los puntos base implica un mayor costo de cobertura. Los mayores riesgos sobre el crecimiento económico de México se basan en posibles salidas de capitales que tendrían su fuente en un crecimiento de la deuda, el déficit y una crisis de confianza.

* La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.