Monterrey

Del latrocinio y sus sinónimos

OPINIÓN. En días pasados, de la nada, AMLO empezó a despotricar contra Miguel Ángel Yunes, Gobernador de Veracruz.
WIKI-LÍTICO
Miguel Moreno Tripp 
morenotrip@ gmail.com.mx
27 febrero 2017 9:49 Última actualización 27 febrero 2017 10:0
Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Hasta las últimas consecuencias. Ese dicho es el de siempre. Poniendo cara circunspecta, el político promete una y otra vez que “irán hasta las últimas consecuencias”, rematando la frase con otra todavía más contundente: “caiga quien caiga”.

Eso, en otras circunstancias, equivaldría al concepto de rendición de cuentas. Un concepto por el cual, en nuestro trabajo, en la calle y en muchas situaciones -no en todas- si nos equivocamos y cometemos algo indebido, nos corren o nos multan o hasta nos meten a la cárcel. A nosotros los de a pie.

En tratándose (así de anacrónico) de sus majestades, los reyecitos de la creación que tenemos implantados por los partidos políticos, no sucede así. Los partidos políticos negocian entre sí. Se alían los “quesque” enemigos ideológicos con tal de sacar raja de un puesto supuestamente de elección popular.

Hay veces que pierden, pero no importa, siguen recibiendo carretadas de dinero. ¿Qué negocio deja más que no hacer nada, excepto dar unas cuantas declaraciones, pararse ante unos acarreados y prometer que él o ella les defenderá sus derechos políticos? El crimen organizado no paga, el crimen organizadísimo, claro que sí.

En días pasados, de la nada, AMLO empezó a despotricar contra Miguel Ángel Yunes, Gobernador de Veracruz. Así nada más, sin provocación, bueno, excepto por los hallazgos de la bodega en donde el corruptísimo ex gobernador de Veracruz y su esposa –la que se merece abundancia a costa de dar placebos a niños con cáncer, de verdad criminales innombrables los dos- guardaban sus pertenencias. Y sus diarios y más, pero desafortunadamente, lo más probable es que no se dé a conocer nada.

Pues salió el peine. Mire que azuzar a unos criminales (así se les dice a quienes cometen delitos, como el de chantaje) a dejar sin agua a ciudades enteras salvo que el gobierno les dé dinero, no tienen progenitora. Chantaje vil, cometido por inútiles. Eso sí, donde los hubiera retirado la policía municipal, estatal o peor, la federal o el ejército, AMLO mismo los sale a defender, tal como lo hizo con narcos. Lo retó Yunes a debatir y se salió por la tangente, pero el que calla, otorga.

Hay dos cosas que se traslapan: el corrupto ex gobernador de Veracruz que paga para que no le muevan y calmar a los criminales y por otra parte AMLO y sus huestes que viven del latrocinio. Como cultura general, los sinónimos de latrocinio son: estafa, fraude, timo, abuso, rapiña, atraco, depredación, despojo, pillaje y saqueo. Pero eso ya lo sabíamos, de hecho, lo vemos todos los días.

¿Haría Ud. lo mismo por una parte del botín? Yo no y seguramente Ud. tampoco. AMLO si lo hace.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director Gen- eral de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcio- nar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.