Monterrey

¿Debilidad o fortaleza?

OPINIÓN. Tal vez sería bueno releer las demandas ciudadanas y articular estrategias específicas y medibles para que la raza pueda mandar en el estado.
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LIBRE

SERGIO 
LÓPEZ
RAMOS
23 febrero 2016 8:38 Última actualización 23 febrero 2016 8:47
Sergio López Ramos

Sergio López Ramos

Al poco tiempo de tomar las riendas de la administración estatal de Nuevo León, el gobierno de Jaime Rodríguez ha tenido una serie de renuncias de personajes que podríamos considerar de primer nivel en su equipo de gobierno.

Hay que recordar que, desde comienzos del año 2014, diversos grupos en la entidad buscaron la posibilidad de estructurar movimientos ciudadanos con fines políticos con el objetivo de ganar la gubernatura de la entidad. En este sentido, aparecieron diversos grupos como “Vía Ciudadana,” liderado por Miguel Treviño y conformado por diversos liderazgos de la sociedad civil organizada con una propuesta basada en la transparencia y en la rendición de cuentas.

Por otra parte, un grupo de empresarios neoloneses identificados con el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador se congregaron bajo el movimiento denominado “Rescatemos Nuevo León,” conformado por personalidades como Fernando Turner, y que tenían el mismo objetivo que “Vía Ciudadana”.

Al mismo tiempo, Jaime Rodríguez Calderón trabajaba en un proyecto para estructurar una campaña electoral con un sello distinto: ser candidato independiente con la ventaja que le daba su experiencia como Diputado Federal, Alcalde de García y, sobre todo, el haber sido líder de un sector dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), sin duda alguna, el instituto político con la mejor estructura y capacidad de movilización electoral en la historia moderna de nuestro país.

No conocemos las razones que motivaron a las organizaciones “Vía Ciudadana” y “Rescatemos Nuevo León” a no continuar con la batalla electoral por la vía independiente. Pero si sabemos que durante el transcurso de la campaña electoral del 2015 diversos personajes de ambos grupos se unieron a la campaña de Rodríguez Calderón en pro de la Gubernatura.

En ese momento, parecía una excelente estrategia que ciudadanos con visión y liderazgo como Miguel Treviño y Fernando Turner se sumaran a una campaña que poco a poco capitalizaba el hartazgo ciudadano por los partidos políticos tradicionales. En esos momentos, también se sumó Fernando Elizondo, quien ayuda a impulsar el proyecto de Rodríguez Calderón, al menos en apariencia, con ideas y propuestas. Al parecer, esta amalgama fue en su momento una fortaleza.

Al concretarse este grupo bastante diverso, se apuntalaba la candidatura de Rodríguez Calderón. Aunque por supuesto, esa pluralidad de personajes y de visiones representó desde ese momento una posible debilidad: la incapacidad de generar acuerdos de manera interna, lo que se podría traducir en una batalla soterrada entre los diversos grupos que conforman el actual gobierno con el fin de consolidar su influencia.

Quizá, esta puede ser una de las razones por las cuales desde el inicio de la administración estatal diferentes personajes han renunciado a sus posiciones, y sobra decir que podemos sumarle otra variable importante: la falta de acciones concretas para lograr diferenciarse de la administración de Rodrigo Medina.

Durante la campaña electoral, Jaime Rodríguez logró conectar de manera extraordinaria con la gente. En esta siguiente etapa, ¿qué puede hacer para procesar con éxito las demandas de los ciudadanos?, ¿cómo marcar un antes y un después del primer gobierno independiente de Nuevo León? Tal vez sería bueno releer las demandas ciudadanas y articular estrategias específicas y medibles para que la raza pueda mandar en el estado.

* El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey; consultor político de la firma internacional Global Nexus y cursa sus estudios de posgrado en la Universidad de Wisconsin.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.