Monterrey

Debemos exigir que se ajusten a la baja los precios de las gasolinas y el diésel

OPINIÓN.
COMENTARIO ECONÓMICO
Marco A. Pérez Valtier
mperezv@perezgongora.com
29 marzo 2017 8:11 Última actualización 29 marzo 2017 9:0
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier, especialista en estudios económicos y de finanzas públicas.

Así como la gente salió a la calle a protestar por el “gasolinazo” de principios de año, cuando los precios de las gasolinas y del diésel subieron entre 14 y 20 por ciento, que según nuestras autoridades fue producto de los mayores precios internacionales de los combustibles, así como por la devaluación del peso frente al dólar estadounidense, ahora, cuando los precios de referencia de las gasolinas se han mantenido
estables con relación a los precios que estuvieron vigentes a principios de año, de alrededor de 2.08 dólares por galón, pero con un tipo de cambio que se ha apreciado de manera importante, nuestras autoridades “sólo” han reducido en centavitos los precios de las gasolinas.

Mientras que el tipo de cambio “Fix” que determina el Banco de México, se ha apreciado en más de un 9 por ciento, al pasar de una paridad de 20.73 pesos por dólar al inicio de este año, a una paridad de 18.86 pesos por dólar al lunes 27 de este mes de marzo, nuestras autoridades sólo bajaron en DOS CENTAVOS el precio de las gasolinas vigente para la última semana de marzo, es decir, CASI NADA.

Considerando el mismo precio internacional de referencia, de 2.08 dólares por galón, que equivale a 55.4 centavos de dólar por litro, se tiene que a principios de año, con la paridad a 20.73 pesos por dólar, el precio en pesos del litro de gasolina en Texas, era de 11.50 pesos, pero al día lunes 27 de marzo, considerando la paridad de Fix del pasado lunes, de 18.86 pesos por dólar, tenemos que el precio en pesos, del litro de gasolina en Texas, es de 10.46 pesos, por lo que tan sólo por este ajuste en el tipo de cambio, el precio del litro de gasolina se debería reducir en un peso con cuatro centavos.

Ahora bien, considerando que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) es del 16 por ciento, resulta entonces que el precio bomba que debemos pagar en México por la gasolina, debería reducirse en 1.21 pesos por litro, y no solo en un pocos “centavitos”.

Esto es un verdadero atraco a la economía de las familias, y debemos hacer conciencia de esto, por lo que debemos EXIGIR a nuestras autoridades que no sigan lucrando ni abusando a costa del pueblo.

Es simplemente inaceptable e indignante que si el petróleo es de la Nación, el Gobierno Federal se apropie de la totalidad de la renta petrolera, y no conforme con esto, nos venda la gasolina a precio internacional tasado en dólares (como si los salarios en México los pagaran a precios internacionales) y para rematar nos recete TRES impuestos especiales a las gasolinas y al diesel, más el correspondiente IVA, es decir, CUATRO IMPUESTOS, con la complacencia y complicidad de nuestros legisladores.

Semejante abuso a la economía familiar debe ser detenido y revertido a la brevedad. El petróleo NO es botín del Gobierno Federal ni de Pemex. Ya basta.

Se ocupa también, a la brevedad, una iniciativa de reforma que por principio de cuentas, ELIMINE los tres Impuestos especiales a las gasolinas y al diesel, y que con el IVA, que se den por bien servidos.

Y si nos quieran amenazar con que sin el IEPS a las gasolinas se afectaría el gasto social, eso es una gran mentira. Que revisen cual fue la recaudación del IEPS federal a las gasolinas desde el año 2007 al 2014, para que constaten que durante esos años el IEPS federal FUE NEGATIVO, es decir, NO SÓLO no se recaudó ni un peso por este concepto, sino que LE COSTÓ al Gobierno dejar de percibir contribuciones, ya que Pemex se acreditaba contra impuestos el monto de ese IEPS negativo.

Haber reformado la Ley del IEPS para 2016, cuando la baja del precio del petróleo “revivió” al IEPS en 2015, para asegurarse una recaudación que durante OCHO AÑOS no tuvieron, además de oportunista y abusivo, fue un golpe bajo a la economía popular, que debe ser enmendado.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.