Monterrey

De la ofensa a la defensa

Opinión. Los tiempos no son fáciles y los retos frente a nosotros se pueden volver en la gran oportunidad de reconciliarnos como sociedad.
MIRADA DEL NORESTE

TATIANA CLOUTHIER
​tamaramtz@gmail.com
15 noviembre 2016 9:57 Última actualización 15 noviembre 2016 9:58
Tatiana Clouthier

Tatiana Clouthier

“El fascismo se cura leyendo y el racismo
se cura viajando”. Unamuno

Tenemos muy cerca de nosotros la celebración de la Revolución Mexicana, el Día de Acción de Gracias de los vecinos del Norte y la Navidad. Sin embargo, poco se puede celebrar sin tomar en cuenta la incertidumbre que se tiene frente a los mexicanos con el gane de Donald Trump. Si es cierto que no es en nuestro país donde sucedió, sin embargo muchas cosas se desprenden y repercutirán en el mismo.

Ante esto, soy de quienes piensan que hay que tomar lo mejor y vacunarse contra lo peor. Veamos: Por un lado se abre la gran oportunidad de y para México de comenzar a apoyar lo hecho en nuestro país. Esto es, comprar lo producido por los nuestros y si no, por lo menos comprar lo que aquí se vende para no sacar dinero directamente de nuestra tierra. Por otro lado, incluso interesante será ver si realmente el tiempo y palabras que le pusimos a la elección norteamericana podemos traducirlo en hechos al no cruzar la frontera más que para lo indispensable. Es decir, si al año una persona realizaba dos o tres viajes de compras a Estados Unidos, pues ya
no hacerlo, sino solo uno de “vacaciones” porque tiene propiedad o algún familiar del otro lado.

Comencemos a voltear a nuestros bellos lugares que podemos descubrir y apreciar, o incluso voltear a América Latina y conocer lo que hasta hoy nos resultaba impensable.

Si realmente traducimos nuestro “desprecio” a quien nos ha insultado
tanto, en acción, podremos lograr cosas impactantes:
1.Que la economía de la frontera americana caiga y por ende los habitantes de ahí presionen a su gobierno para que no solo se disculpe sino se vea obligado a tomar otras acciones.
2.Hacer que los americanos capten lo tanto que dependen de nuestra
mano de obra, que hasta el descabellado de Fox dijo en su momento:
“Esos quehaceres ningún blanco quiere hacerlos en su país”.
3.En salud, muchos hospitales y médicos de los estados del sur resentirán la falta de “visitas” obligadas, y sus bolsillos lo resentirán. Así podríamos, con los excelentes médicos que aquí tenemos, retomar el sueño de convertir a Nuevo León en un lugar de turismo médico.
4.Cambiar de lugar para estudiar, no ir a los EU sino a Canadá u otra
parte del mundo. Los gringos temblarán, pues no es poco el dinero latino y entre éste el mexicano, que llega a las areas escolares privadas.

No obstante, todo lo anterior puede quedarse truncado si toda la ofensa
que expresamos solo se queda en el Facebook o en las charlas de café. Es necesario pasar de la tecla a la acción y hacer valer nuestra dignidad.

También vale a la pena empezar a conocer, explorar e informarse sobre
lo que acontece en México. Esto es, realmente participar en el quehacer
de nuestro país y no solo ser espectador.

Los tiempos no son fáciles y los retos frente a nosotros se pueden
volver en la gran oportunidad de reconciliarnos como sociedad.

Es momento de preguntarnos qué tanto desprecio a quien tiene una tez
de color distinto al mío; a quien vive en condiciones distintas a las mías o a quien difiere de mi.

Es tiempo de tomarse de la mano y realmente pensar que en la medida
en que veamos la pluralidad como una riqueza y no como algo que nos
resta, podremos salir fortalecidos y aprender de esta elección que nos
abre no solo los ojos sino el corazón. Que la elección de los Estados Unidos nos sirva como un ejemplo de a donde podemos ir si no comenzamos a hacer lo que nos toca desde hoy como individuos.

* La autora es maestra en Administración Pública. Tiene experiencia en administración pública local y estatal y en el área de docencia.
Exdiputada federal. Se define como ciudadana de tiempo completo.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.