Monterrey

De la empresa autista a la egoísta

OPINIÓN. Es elemental para cualquier empresa el pensar inicialmente en el beneficio que le aportará a la sociedad con el producto o servicio que desarrolla.
ECOLOGÍA SOCIAL
Antonio Tamayo Neyra
anttamayon@gmail.com
01 septiembre 2017 9:46 Última actualización 01 septiembre 2017 9:46
Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Hace algún tiempo escribí un texto que intitulé la empresa autista, en el cual decía que las empresas no consideraban su responsabilidad social y actuaban sin escuchar a sus grupos de interés. Esto de alguna manera ha cambiado, sin embargo, ahora nos encontramos con empresas egoístas que buscan utilizar dicha responsabilidad, pero únicamente en su propio beneficio.

Esa primera idea personal de autismo, se movió según considero, a la segunda de egoísmo, la cual tomo de una investigación de McKinsey que se publicó en ExpokNews. Según mi interpretación: organizaciones que de alguna manera ya se involucran con sus grupos de interés y con la sociedad en general, lo hacen en función de sus propios intereses y no para cumplir realmente una función social.

Dos conceptos clave que se aluden que considero elementales, los cuales desafortunadamente todavía no son plenamente comprendidos, y por consecuencia atendidos; el primero es entender qué es realmente lo que aporta la empresa para crear o mejorar a la sociedad en general o parte de ella, y como consecuencia de lo anterior, un real compromiso con la sociedad para cumplir la aportación mencionada.

Lo anterior implica una trascendencia enorme y como tal un cambio de paradigma. La empresa, sin importar su tamaño y giro, tiene una función social que debe de cumplir con los preceptos antes señalados; la pregunta es: ¿hasta cuándo seguirá vigente esa empresa autista y/o egoísta? Este es el paradigma que debe dejarse en el pasado. En otras palabras, el dinero no es el fin, es el medio para cumplir con lo antes señalado.

Por lo tanto, es elemental para cualquier empresa el pensar inicialmente en el beneficio que le aportará a la sociedad con el producto o servicio que desarrolla. Considerando en ello aspectos como su cultura interna, cadena de proveedores, y en la calidad y precio en que ofrece lo que elabora.

Llevado al extremo tal vez sería el pensar a la empresa en general como un medio para atender las necesidades de la sociedad; y la atención a esas necesidades significa cumplir la responsabilidad de cumplir el compromiso adquirido.

Y además de ser fiel a su aportación y compromiso de cumplirla, requiere atender sus responsabilidades ecológicas en términos de sustentabilidad; esto también significa que su papel en términos de la sociedad en general, ya es visto ahora en forma más amplia, tanto en su duración como en su alcance.

En suma, responsabilidad social, como ya se ha mencionado por algunos expertos, no es solamente el voluntariado o actuar en función de los propios intereses de la empresa; es crear un verdadero enlace con sus grupos de interés, generar un compromiso en beneficio de todos los involucrados y cumplirlo.

Falta mucho por hacer todavía, pero como ya lo dije también alguna vez, falta entender y comprender la responsabilidad social en toda su magnitud. No es fácil, pero tampoco es imposible.

Seguiremos platicando …

Blog: http://ecologiasocial.com.mx/

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.