Monterrey

Dar, recibir y tomar

OPINION. Un selecto grupo de mexicanos se recetan aguinaldos de cientos de miles de pesos.
WIKI-LÍTICO
MIGUEL
MORENO TRIPP
28 diciembre 2015 10:21 Última actualización 28 diciembre 2015 10:33
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Esta es una época de dar y recibir. Sin embargo, además de los que damos y recibimos, están los que toman sin preguntar y sin que nadie les diga nada. Un selecto grupo de mexicanos se recetan aguinaldos de cientos de miles de pesos. Veamos algunos casos.

Si buscamos en Google las palabras “aguinaldos de políticos mexicanos 2015”, aparecerán 331 mil resultados. Hojeando las noticias que nos muestra la búsqueda, podemos ver que los montos llegan hasta medio millón de pesos. Si refinamos la búsqueda con la siguiente frase: “aguinaldo diputados federales México 2015”, nos arroja 224 mil resultados. “Aguinaldo Peña Nieto 2015” son 364 mil resultados indicando que cobrará, solamente por concepto de aguinaldo, poco menos de 82 mil pesos. “Aguinaldo Arturo Núñez 2015”, el Gobernador de Tabasco, indica que cobrará casi 490 mil pesos.

El Financiero, en días pasados, dio cuenta del aguinaldo y dieta de José Luis Preciado, candidato del PAN a la gubernatura de Colima que, sin asistir a ni una sesión del senado, cobrará 500 mil pesos. No creo que haya mayor retorno sobre la inversión que el “trabajo” de Senador y de candidato simultáneamente. Ni Slim logra esa rentabilidad.

Otra joyita. Los Comisionados del Instituto Nacional de Transparencia, cobraron un bono por riesgo. Supongo que es muy riesgoso el hacerse una cortada con el filo de una hoja de papel bond o golpearse con la esquina de un escritorio.

Si buscamos la frase “Aguinaldo El Bronco 2015”, cambia la cosa. Independientemente del número de resultados, la búsqueda muestra que Nuevo León no tenía para pagar los aguinaldos de los servidores públicos, como consecuencia –qué raro- de la muy inepta administración del gobierno pasado, hasta que Doña Fede vino al rescate del estado.

¿Por qué tanto abuso? Porque pueden. La Secretaría de la Función Pública, bueno, pues podemos decir que existe, pero no mucho más que eso.

¿Es moral recibir esas carretadas de dinero? ¿Qué piensan sus herederos? Seguramente están muy orgullosos ya que en repetidas ocasiones las redes sociales nos dan cuenta de cómo ellos y hasta sus mascotas, viven como reyes. Les recuerdo que tienen ese nivel de vida sólo porque el papá o la mamá, con mucho lambiscón sacrificio, llegaron a tener una alta investidura y claro, porque nadie les dice nada si toman pa’ sus chicles.

La otra cara de la moneda. De acuerdo al CONEVAL en México el 46 por ciento de la población está en condiciones de pobreza o lo que es lo mismo, 55.3 millones de personas. De ellos, 11.4 millones personas están en pobreza extrema. En esta época, seguramente Ud. entró al quite y ayudó de alguna manera. Sin lugar a dudas se redujo su sufrimiento, pero solo por unos cuantos días. ¿Qué hay del resto del año?

Dos propósitos de año nuevo: exijamos una reforma que limite el monto de los aguinaldos a que no sean más de lo que reciba el Presidente. Por ahora son legales pero ciertamente no éticos. Solamente convirtiéndolos en ilegales entonces se detendrán. Ha habido varias reformas, con claroscuros pero positivas en balance. Falta ésta.

El segundo propósito de año nuevo. Además de ayudar cada diciembre y que desafortunadamente el día a día acabe por hacernos olvidar el resto del año, propongámonos la creación de la mayor cantidad de plazas de trabajo que podamos. Claro, productivas y bien remuneradas. Esa será una ayuda que, ya desde tiempos de Jesús se decía: no dar de comer, sino enseñar a pescar.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director Gen- eral de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Howath para proporcio- nar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.



Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.