Monterrey

¿Cuándo confiaremos plenamente en las relaciones comerciales?

Opinión. La mejor publicidad es la que se “hace de boca en boca”; y es que la responsabilidad social es un valor humano, que como tal es intangible, pero que se manifiesta en el hacer y decir tanto de las empresas como de las personas.
ECOLOGÍA SOCIAL

ANTONIO TAMAYO NEYRA
​anttamayon@gmail.com
18 noviembre 2016 10:7 Última actualización 18 noviembre 2016 10:9
Antonio Tamayo Neyra

Antonio Tamayo Neyra

Aún sin quererlo, la responsabilidad social se encuentra presente en
forma tácita en todas las actividades comerciales o de negocios que se realizan cotidianamente sin importar el tamaño o giro de la empresa, y se hace más evidente todavía en las transacciones que se hacen entre un potencial cliente con una empresa.

De manera específica me refiero a la actitud que tiene cualquier persona cuando se acerca a una empresa para comprarle un producto y más cuando se trata de solicitar un servicio. Inicialmente se tiene una
desconfianza ante el temor de ser engañado o defraudado, desconfianza mayor cuando es la primera vez que se acude a dicha empresa, pero que tienen el producto o servicio que se necesita; aquí la pregunta es: ¿Por qué esa desconfianza inicial? Es válido ser relativamente desconfiado una primera vez, pero por qué tanta.

La desconfianza en un grado superlativo impera y permea en
prácticamente las operaciones comerciales, y eso posiblemente se debe a una escasez de responsabilidad social por parte de un gran número
de empresas; y es por ello que la mayor parte de las veces se piden
referencias de determinado establecimiento, para acercarse a él con la
confianza de no ser engañados o timados.

Es lamentable decirlo, y quisiera estar equivocado pero creo que existe
una severa escasez de responsabilidad social por parte de las
empresas; escasez que se evidencia ante la gran desconfianza imperante; esto lo podemos notar en la actitud que se tiene ante la publicidad y mercadotecnia utilizada, no se cree en ella fácilmente. De alguna manera los anunciantes piden credibilidad sobre lo que están diciendo, y no solamente el decir que productos y precios tienen.

Esta forma de anunciarse se ha hecho tan común, que ya no se
cuestiona o analiza, por lo que nos hemos acostumbrado a ella, en solamente verla pero no creerla fácilmente, y en lo posible buscar
testimonios o referencias para entonces empezar a confiar en lo que
se anuncia o publicita.

Tal vez por eso se dice a manera de refrán que la mejor publicidad es la que se “hace de boca en boca”; y es que la responsabilidad social es un valor humano, que como tal es intangible, pero que se manifiesta en el hacer y decir tanto de las empresas como de las personas.

Qué agradable sería que ante un anuncio de una empresa, ya sea en
un medio de comunicación o en la marquesina del establecimiento,
confiáramos plenamente en lo que dicen; en otras palabras, que de alguna manera están expresando y manifestando su responsabilidad social, que realmente tienen el producto o servicio requerido, y además a un valor o precio acorde a sus características reales, y no se trata de un robo disfrazado.

Lo anteriormente dicho no es tan utópico, y puede convertirse en una
realidad plena cuando la confianza y la ética adquieran ocupen la posición y dimensión que les corresponde en las relaciones comerciales y de negocios, y esto implica entonces poner en práctica la responsabilidad social. Y esto no se logrará por medio de alguna ley o reglamento del gobierno, se alcanzará cuando toda la sociedad se comprometa a ser socialmente responsable.

Seguiremos platicando …

Blog: http://atamayon.blogspot.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.