Monterrey

¿Cuáles serán los efectos de la reforma tributaria de EU sobre México?

OPINIÓN. México es un país considerado exportador debido a que aproximadamente el 38 por ciento del PIB se debe a las exportaciones, de las cuales el 80 por ciento tiene como destino Estados Unidos. Así, la reforma tributaria podría “matar” el modelo exportador de México aún sin la renegociación del TLCAN.
ENTORNO MARCO-ECONÓMICO
Gabriela Siller
gsiller@bancobase.com
15 noviembre 2017 22:13 Última actualización 16 noviembre 2017 7:30
Gabriela Siller, economista.

Gabriela Siller, economista.

La reforma tributaria de Estados Unidos tiene el potencial de dañar indirectamente a la economía mexicana, inclusive de forma más fuerte que si se diera una mala renegociación del TLCAN. Son tres los puntos de la reforma que hasta la fecha tienen el mayor potencial de daño.

El primero refiere a la tasa corporativa que planean disminuir desde 35 por ciento hasta 20 por ciento, ubicándola considerablemente debajo de la tasa de México. Con esto las empresas maquiladoras pierden competitividad al estar ubicadas en territorio mexicano y podrían disminuir su tamaño en el largo plazo, ocasionando pérdidas de empleos y salidas de capitales, principalmente de inversión extranjera directa.

Además, las cadenas productivas de ambos países, que actualmente se encuentran altamente correlacionadas, pueden debilitarse dando como resultado menor inversión en México, un menor grado de desarrollo de nuevos productos y probablemente hasta el cambio de producción de productos de alto valor agregado hacia productos de “maquila tradicional”, en donde el beneficio radica en el menor salario de México.

En este punto es importante recordar que uno de los objetivos que Estados Unidos tiene de la renegociación del TLCAN es disminuir la brecha salarial.

Los detractores del TLCAN argumentan que México no ha tenido beneficios de éste, debido a que sigue existiendo déficit en la cuenta corriente. Sin embargo, los productos que se fabrican ahora son de mayor valor agregado a los que se fabricaban antes del TLCAN.

Regresar al modelo de manufactura tradicional es igual a disminuir salarios y crecimiento económico, por eso es que la reforma tributaria de Estados Unidos tiene un mayor potencial de daño que la renegociación del TLCAN.

El segundo punto es el impuesto en la repatriación de capitales, que planean bajarlo a cero por ciento. Las empresas que se ubican en territorio mexicano y que tienen su matriz en Estados Unidos se pueden ver incentivadas a repatriar las utilidades de su país, en lugar de reinvertir las utilidades en México. Por otro lado, la inversión extranjera de cartera también podría disminuir, sobre todo si este cambio se da para el 2018, año en el que México tiene elecciones federales que históricamente provocan salidas de capitales por la incertidumbre mientras se conoce quien será el nuevo presidente.

Finalmente, está el impuesto que recién mencionaron la semana anterior del envío de capitales a subsidiarias fuera de Estados Unidos, que no existe actualmente y quieren ubicarlo en 20 por ciento. Con esto, la inversión extranjera directa se vería afectada, a menos que el tipo de cambio subiera considerablemente y compensara los efectos del mayor impuesto.

México es un país considerado exportador debido a que aproximadamente el 38 por ciento del PIB se debe a las exportaciones, de las cuales el 80 por ciento tiene como destino Estados Unidos. Así, la reforma tributaria podría “matar” el modelo exportador de México aún sin la renegociación del TLCAN.

Afortunadamente la política está a nuestro favor, ya que ni los mismos republicanos se han puesto de acuerdo. Sin embargo, la reforma es una de las estrategias de Trump para generar un mayor crecimiento en Estados Unidos, razón por la cual es de esperarse que siga impulsándola.

La autora es Economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.