Monterrey

Crean método para beneficiar a citricultores

Expertos del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño de Jalisco, unidad Nuevo León, que se ubica en el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica, realizan un estudio de análisis de riesgo de rechazo por plaguicidas en cítricos destinados a la exportación.
Juan Antonio Lara
23 noviembre 2014 20:34 Última actualización 24 noviembre 2014 5:0
Cítricos. (El Financiero)

Cítricos. (El Financiero)

MONTERREY.- Investigadores del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño de Jalisco A.C. (CIATEJ), Unidad Nuevo León, que se ubica en el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica (PIIT), realiza un estudio de análisis de riesgo de rechazo por plaguicidas en cítricos destinados a la exportación, que beneficiará a productores citrícolas del estado.

La actividad citrícola es una importante fuente económica para Nuevo León, al contar con más de 25 mil 445 hectáreas de siembra con un valor de producción anual de alrededor de 289 mil millones de pesos, tan solo por venta de naranja.

Para México, la agricultura aporta el cuatro por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que la cadena agroindustrial lo aumenta al nueve por ciento.

Sin embargo, este derrame económico puede ser afectado si algún producto destinado a exportación es rechazado por no cumplir con las legislaciones internacionales.

Nohemí del Carmen Reyes Vázquez, directora de la Unidad Nuevo León de CIATEJ, dijo que los plaguicidas se aplican en diversas etapas del cultivo para la protección contra plagas y durante la post-cosecha para preservar la calidad del fruto.

Empero, al incorporarse al fruto estos compuestos se retienen en su interior, de modo que después de mucho tiempo pueden detectarse residuos de éstos en el producto primario, inclusive en derivados.
“La mayor parte de estas sustancias han sido clasificadas por diversos organismos internacionales como posibles cancerígenos para el humano; debido a esto se han desarrollado legislaciones que establecen la máxima concentración de plaguicida que puede ser aceptada en el fruto, esto es, límites máximos permitidos o MRLs (Maximum Residues Limits, siglas internacionales) que garantizan la inocuidad del fruto y que no generarán daño alguno a la salud del consumidor”, explicó la investigadora.

Estas medidas de seguridad alimentaria adoptadas por diversos países son cada vez más estrictas, ya sea que modifiquen los MRLs a niveles más bajos o incrementen la lista de plaguicidas regulados.

“Analizar un amplio número de plaguicidas en una muestra de fruto a niveles sumamente bajos requiere una fuerte inversión en tecnología analítica y personal altamente calificado, lo cual ha sido la principal limitante en países en desarrollo que carecen de la infraestructura y el capital humano para vigilar sus productos agrícolas destinados a la exportación”, expresó.

Esta unidad de CIATEJ cuenta con infraestructura analítica que permite la detección simultánea de cientos de moléculas de plaguicidas a niveles de microgramos en cualquier matriz alimentaria.

“Esta fortaleza es clave para apoyar al sector agrícola y agroindustrial a competir en el mercado externo y para impulsar la inocuidad de los alimentos en nuestro país”.

El proyecto “Validación de Tecnologías para la Detección de Residuos a Niveles Traza de compuestos Bajo Regulación en Huertas Citrícolas de Nuevo León” es auspiciado por la Fundación Produce Nuevo León.

Con este método se ha beneficiado a los productores de Nuevo León, específicamente de los municipios de Montemorelos, General Terán, Allende, Cadereyta y Hualauises.