Monterrey

Complejo importar gasolinas a México

OPINIÓN. Se habla mucho que en el replanteamiento del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá, están poniendo en la mesa de las negociaciones los asuntos energéticos.
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DAVID
DORANTES
05 julio 2016 9:49 Última actualización 05 julio 2016 9:59
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David Dorantes

David Dorantes

México afronta grandes retos en muchos sectores productivos, sin duda, el energético es uno que resulta por demás atractivo para los inversionistas pero todavía resulta complejo por diversas variables, que van desde las cuestiones legales, tributarias, sociales e incluso hasta el binomio corrupción-impunidad (Tema que abordaré en el próximo espacio editorial).

Como muestra de la complejidad, en el rubro de gasolinas, la región norestense se avizora como el epicentro logístico para detonar este desarrollo que será toda una oportunidad para Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

En 78 años se fincó en el país una infraestructura gasolinera que hoy resulta obsoleta, inoperante y hasta está poniendo en vilo a la seguridad nacional. Nada más hay que observar con los recientes bloqueos que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) impuso en Oaxaca, Chiapas y Michoacán, con lo que lograron el desabasto de gasolinas en estos tres estados, provocando una crítica parálisis a la movilidad vehicular, con los estragos que conlleva esto.

¿Por qué?, Muy sencillo, los chiapanecos solo tienen dos Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR); mientras los oaxaqueños tienen una TAR, más una Refinería y una Terminal de Operaciones Marítimas Portuaria (TOMP); y los michoacanos cuentan con cuatro TAR y una Residencia de Operaciones Marítimas Portuarias (ROMP); es decir, en una extensión territorial de 227 mil 91 kilómetros cuadrados es toda la infraestructura existente para el abasto de gasolinas y un solo punto portuario para la importación marítima de hidrocarburos.

Mientras siguen avanzando dos proyectos para la importación de gasolinas que entrarán en operaciones para 2018, uno en Nuevo León a través del poliducto proveniente desde Corpus Christi, Texas; y otro en Tamaulipas, con la construcción en Matamoros de la primera refinería privada con inversión de un grupo de gasolineros mexicanos, resulta todavía poco para lo que requiere el mercado mexicano. Tan solo las importaciones de combustibles alcanzaron en 2015 una participación de 53.8 por ciento de la demanda total nacional derivado de un aumento en el consumo, de las cuales 80 por ciento provinieron de Estados Unidos y el resto arribaron de Holanda, Italia más Gran Bretaña.

Queda claro que la oportunidad de negocios está en la región norestense, todavía más, que el punto nodal para vender este tipo de hidrocarburos está en el centro del país, donde se concentra 25 por ciento del consumo nacional, con dos mil 917 estaciones de servicio y se proyecta que aumentará 3.1 por ciento para 2029.

Se habla mucho que en el replanteamiento del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá, están poniendo en la mesa de las negociaciones los asuntos energéticos, mismos que quedaron fuera en 1988, por lo que la imposición tributaria es parte de la complejidad para la importación de gasolinas.

Por lo pronto, La Gas arribó a Yucatán con lo que sería la segunda franquicia, después de Hidrosina de la Ciudad de México, que hace presencia para diversificar el mercado en México. ¿Para cuándo llegarán al noreste las franquicias gasolineras? ¿Usted qué opina? www.daviddorantes.mx

* El autor es consultor en comunicación política en la frontera norte de Tamaulipas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.