Como si el tiempo se detuviera
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Como si el tiempo se detuviera

COMPARTIR

···
Monterrey

Como si el tiempo se detuviera

OPINIÓN.Como un deja vu, los ciudadanos nos damos cuenta que en los últimos 18 años del proceso de transición a la democracia hay pocos o nulos avances en la transparencia de la utilización de los recursos públicos

ENTRADA LIBRESergio López Ramosslramos2020@gmail.com Twitter: @serlopram
30/01/2018
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

Uno de los temas más importantes en el proceso de transición a la democracia es y ha sido el federalismo fiscal. Hace unos años, cuando Ricardo Monreal Ávila fue Gobernador de Zacatecas denunció la falta de recursos económicos provenientes del gobierno federal del entonces Presidente Ernesto Zedillo con el objetivo de concluir parte de la infraestructura de comunicaciones de la entidad.

En su lucha por obtener los recursos financieros, Monreal Ávila realizó una “Marcha por la Dignidad” desde la ciudad de Zacatecas, hasta el extinto Distrito Federal. Por supuesto, la marcha constituía una herramienta de presión política y mediática para la entonces administración zedillista.

Dieciocho años después, Javier Corral, Gobernador de Chihuahua, no solamente denuncia al gobierno federal de negarle los ingresos fiscales que le corresponden a su entidad, sino que además acusa a destacados actores políticos priistas de presuntamente triangular el dinero que habría recibido el ex Gobernador César Duarte para beneficiar al PRI estatal.

Como un deja vu, los ciudadanos nos damos cuenta que en los últimos 18 años del proceso de transición a la democracia hay pocos o nulos avances en la transparencia de la utilización de los recursos públicos, que la discrecionalidad y el manejo político del presupuesto federal está más vigente que nunca y que el que paga, realmente manda en este país.

Luis Videgaray, José Antonio Meade y ahora José Antonio González Anaya
son exhibidos como generales del PRI y no como servidores públicos que deberían buscar el beneficio de los mexicanos.

Por eso, llama poderosamente la atención que el ex gobernador de nuestra entidad, Jaime Rodríguez Calderón, haya descalificado de forma pública la lucha en la que Corral ha exhibido el uso político del presupuesto federal. Quince días después, el propio gobierno del estado de Nuevo León anunció que, debido a la falta de entrega de recursos de la Federación, el gobierno del estado no tendrá la capacidad financiera para completar una serie de obras públicas contempladas para realizarse durante este 2018.

Una de las grandes demandas de entidades como Nuevo León, es y ha sido, de forma histórica, la correcta y justa distribución de los recursos provenientes de la Federación. Por eso resulta misterioso que Rodríguez Calderón haya decidido no señalar el tema de la falta de un federalismo fiscal justo y equitativo, cuando ha sido una demanda histórica de una entidad como Nuevo León. Pareciera que el ex Gobernador de Nuevo León prefirió ser “institucional,” guardar las formas y evitar conflictos con la federación.

Para algunos, Corral sigue el ADN del PAN: actuar como la oposición al régimen, en este caso, desde el gobierno del estado de Chihuahua contra el gobierno federal. Así, Jaime Rodríguez tuvo la oportunidad de abanderar una causa regional contra la Federación, en en beneficio no solamente de los ciudadanos de Nuevo León sino de todo México. Hasta el momento, el tema del federalismo fiscal y la distribución equitativa de los recursos financieros no se ha colocado en la agenda política nacional.

Rodríguez Calderón está quemando todos sus puentes no solo con la sociedad civil y los sectores que la integran en Nuevo León, sino con la ciudadanía de todo México
. Lejos queda la oportunidad de tener un político disruptivo, que tanto le hace falta al sistema político mexicano.

El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey y candidato de la Maestría en Ciencia Política y Política Pública de la Universidad de Guelph.

,
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.