Monterrey

Comienzo y fin

OPINIÓN. Los neoloneses nos enfrentamos a un escenario político inusual. En el 2015 fuimos testigos de alianzas poco usuales como la de “sesos con huevos” que resultaron ser altamente rentables electoralmente pero con pocos o nulos rendimientos para los ciudadanos.
ENTRADA LIBRE
Sergio López Ramos
slramos2020@ gmail.com Twitter: @serlopram
04 julio 2017 9:21 Última actualización 04 julio 2017 9:21
Sergio López Ramos, politólogo por el Tecnológico de Monterrey.

Sergio López Ramos, politólogo por el Tecnológico de Monterrey.

Estamos entrando en la etapa final del sexenio de Enrique Peña Nieto y nos encontramos a poco menos de un año de la celebración de las elecciones federales y estatales. A nivel estatal, partimos de una serie de condiciones poco prometedoras para regenerar nuestra democracia.

En primer lugar, el Congreso de Nuevo León aprobó hace unos días una serie de modificaciones electorales, que en teoría, buscan fortalecer la vida democrática del estado, Sin embargo, pareciera que los partidos políticos buscan atrincherarse detrás de los muros del Congreso del estado mediante la aprobación de la figura de diputados plurinominales.

Es irónico que el Partido Acción Nacional, el organismo político que más se benefició en su momento con la implementación de estas diputaciones, le cierre la puerta a los ciudadanos.

El problema es que, por lo menos a nivel local, los partidos políticos han comprendido que son pocos los ciudadanos que, buscando participar como candidatos independientes al Congreso del estado, cuentan con los recursos humanos y financieros para hacer frente a las maquinarias electorales que poseen los partidos políticos.

Así, el Congreso del estado podría mantener su status de terra incognita para los candidatos independientes y con ello, mantener el status quo de poca transparencia y rendición de cuentas.

En segundo lugar, Jaime Rodríguez nos sigue demostrando con acciones y palabras que, aunque haya sido elegido como “Gobernador independiente”, el pequeño priista que lleva dentro es más fuerte que el afán de revolucionar la forma de hacer política a nivel estatal. En un régimen político donde los pesos y contrapesos del Ejecutivo estatal son prácticamente inexistentes, los medios de comunicación pueden jugar un rol fundamental en los proceso de transparencia y rendición de cuentas.

Pero las declaraciones en contra del grupo Reforma por las investigaciones periodísticas que han realizado, nos muestran a un Gobernador molesto con una investigación por el uso de los recursos públicos, no patrimoniales, de su administración. Y así, los ciudadanos tropezamos de nuevo con la misma piedra.

En tercer lugar, hace falta la construcción de proyectos ciudadanos a nivel municipal. En las últimas semanas, mucho se ha hablado de la necesidad de un candidato y un movimiento como Emmanuel Macron. Si, es cierto que se necesita regenerar los liderazgos políticos del país ante la incapacidad de los partidos políticos de satisfacer las demandas ciudadanas. Sin embargo, a mediano y largo plazo, sería más sostenible generar proyectos desde la base de nuestras comunidades con el fin de revolucionar la forma de hacer política.

Por lo menos los municipios del área metropolitana de Monterrey cuentan con más de un liderazgo ciudadano que sería capaz de articular un proyecto viable de gobierno.

Por último, los neoloneses nos enfrentamos a un escenario político inusual. En el 2015 fuimos testigos de alianzas poco usuales como la de “sesos con huevos” que resultaron ser altamente rentables electoralmente pero con pocos o nulos rendimientos para los ciudadanos.

Es urgente que los ciudadanos de Nuevo León exijamos un cambio en las alianzas o coaliciones electorales. El PAN, el PRI y el Bronco siguen montados en un andamiaje institucional que solo mantiene el status quo político, económico y social. Ya no podemos tolerar que el pragmatismo electoral nos deje sin proyectos reales de cambio. La solución debe y puede ser comunitaria, no basada en liderazgos ni en cacicazgos políticos.

Los ciudadanos estamos listos para tomar el Olimpo por asalto.

El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey y candidato de la Maestría en Ciencia Política y Política Pública de la Universidad de Guelph.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.