Monterrey

Comentarios a la propuesta de reforma fiscal de la Coparmex

OPINIÓN. Las propuestas de la Coparmex, si bien abogan por simplicidad, seguridad jurídica y reducir la carga fiscal, también proponen gravar con IVA a alimentos y medicinas.

COMENTARIO ECONÓMICO
Marco A. Pérez Valtier
mperezv@perezgongora.com
30 agosto 2017 10:40 Última actualización 30 agosto 2017 10:40
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

El primer comentario es referente a la Semántica, ya que en materia de reformas tributarias es común que malamente se les califique, primero, como reformas “Fiscales”, y segundo, como “Promotoras de la Inversión y del Empleo”, ya que por definición, los impuestos sólo son una transferencia de recursos del sector privado al sector público, y por consecuencia NO se puede estimular ni el crecimiento económico, ni la inversión, ni el empleo QUITÁNDOLE recursos al sector privado, ya que los “Tributos” lo que hacen, es precisamente “desestimularlo”.

Lo conducente, entonces, sería hablar de reformas que “reducen” este impacto negativo, es decir, que “desestimulan menos” al empresario al reducirle la carga impositiva.

Los verdaderos estímulos fiscales provienen de la aplicación de estos recursos retirados al sector privado, vía el gasto público, donde a través de subsidios y transferencias gubernamentales se apoya a la actividad productiva del sector privado.

Las propuestas de la Coparmex, si bien abogan por simplicidad, seguridad jurídica y por reducir la carga fiscal, particularmente en materia de ISR, también proponen gravar con IVA a alimentos y medicinas, buscando quizás, endulzar o aderezar esta propuesta, aunque el impacto recaudatorio del IVA sea regresivo.

La Coparmex es omisa en cuanto a cuantificar el costo fiscal de cada medida, salvo la propuesta de deducir al 100 por ciento los gastos de previsión social, lo que impide una evaluación más precisa de las implicaciones, en términos de recaudación, que se asociarían a estas propuestas.

Por otro lado, el impacto favorable en la recaudación, derivado de gravar con IVA a los alimentos y medicinas, se basa en los cálculos contenidos en el documento elaborado por Hacienda, denominado “Presupuesto de Gastos Fiscales”, el cual NO es una buena estimación de la recaudación potencial, debido a que no toma en consideración que el presupuesto de los consumidores es FIJO, y que gastar más en alimentos, conllevaría a reducir el gasto en otros rubros, como vestido y calzado, que sí causan IVA, por lo que habría un efecto sustitución en consumo que conllevaría también a una menor recaudación de IVA, aspecto que NO considera el referido cálculo.

Con relación a la sugerencia de instrumentar medidas de apoyo a los consumidores de más bajos ingresos, la problemática aquí es que no hay instrumentos ni eficientes ni suficientes, para anular o compensar (ex ante) el impacto de esta medida, por lo cual seguiría siendo regresiva, en perjuicio de los que menos tienen.

En cuanto a la propuesta de reducir la tasa del ISR empresarial, se argumenta que nuestra tasa es superior a la de otros países, sin embargo, este argumento es “miope”, ya que la recaudación, y por ende la carga fiscal efectiva, es producto no solo de la “tasa” sino también de la “base” a la que se le aplica dicha “tasa”, por lo que hablar solo de “tasa” no puede ser concluyente en materia de carga impositiva.

¿Se acuerdan cuando en México las personas físicas pagaban un ISR de hasta el 55 por ciento de tasa marginal? Bueno, pues esta tasa máxima se redujo hasta el 28 por ciento, y se recaudó MÁS!!, ya que los ingresos sobre los que se aplicaban las tasas se redujeron más que proporcionalmente, proporcionando una mayor recaudación con menores tasas.

La propuesta en materia de IEPS, de “alinearlo” a prácticas internacionales, ni es clara ni es concluyente y amerita mayor elaboración, mientras que la propuesta de mejorar la “administración” del impuesto Predial pienso que está fuera de foco, ya que es de competencia municipal y no propone reforma alguna.

En el fondo, lo que la Coparmex busca es que se reduzca el ISR (tanto de personas físicas como morales) y que se incrementen los impuestos al consumo, y si bien no se cuantifica el resultado final recaudatorio, se puede inferir que redundaría en una menor recaudación impositiva, que es necesario cuantificar.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.