Monterrey

Círculo virtuoso entre cohesión social e inclusión financiera

OPINIÓN. Aspectos que pueden coadyuvar a la construcción de un círculo virtuoso que genera bienestar social
OPINIÓN 
ACADÉMICA

TECNOLÓGICO
DE MONTERREY

JOSÉ DE JESUS
SALAZAR CANTÚ
28 marzo 2016 10:33 Última actualización 28 marzo 2016 10:42
José de Jesús Salazar Cantú

José de Jesús Salazar Cantú

Chan, To y Chan en su artículo de 2006 titulado Reconsidering social cohesion: Developing a definition and analytical framework for empirical research, publicado por: Social Indicators Research, advierten la inexistencia de una teoría consolidada sobre el fenómeno de la cohesión social, la cual entienden como el estado de las relaciones de confianza, sentido de pertenencia y voluntad de participar con los demás miembros de la sociedad.

En México, el artículo 36 de la Ley General de Desarrollo Social, contempla a la cohesión social como un derecho social que, como tal, debe ser integrado en las mediciones de pobreza y vulnerabilidad. En función de este mandato, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, realiza mediciones de este rasgo de la sociedad mexicana. Las estimaciones a nivel municipal, sitúan en un nivel de baja cohesión social a prácticamente la mitad de los municipios mexicanos.

Otros esfuerzos de medición, han sido llevados a cabo por México Evalúa y Fundación Hogares (2015), quienes proponen y estiman un índice de cohesión social vecinal para cuatro conjuntos habitacionales en diferentes partes de México. Sus resultados ofrecen un panorama también de moderada a baja cohesión en dichos barrios.

En la sociología, Granovetter en su artículo de 2005 titulado: The impact of social structure on economic outcomes, publicado en el Journal of Economic Perspectives, observa tres canales, a través de los cuales, el estado de la estructura social influye en las decisiones de carácter económico, estos son: el flujo y calidad de la información; la determinación de recompensas y castigos; y la confianza en las acciones de los demás. Las decisiones económicas tendrán mejores bases y llevarán a una mejor asignación de los recursos, cuando exista un nivel adecuado de cohesión social, suficiente para que la información sea fidedigna y oportuna; se den elementos suficientes y veraces para establecer marcos de justicia; y se actúe sobre la base de relaciones de confianza con los demás.

Información del Consejo Nacional de Inclusión Financiera muestra un interesante, aunque aún insuficiente, crecimiento en la participación de los adultos mexicanos en el sistema financiero formal. Para el segundo trimestre del 2015, 44.1 por ciento de ellos tiene al menos una cuenta de ahorro, 29.1 por ciento cuenta con algún tipo de financiamiento y en general, el sistema otorga en crédito el equivalente a un cuarto del PIB. Cifras, que si bien aún resultan por debajo de las que exhiben países de ingreso medio o incluso bajo, siguiendo la lógica de Granovetter, podrían aumentar con base en estructuras sociales adecuadamente cohesionadas.

Considero existe un círculo virtuoso entre cohesión social e inclusión financiera. De acuerdo a la óptica de Granovetter, la primera facilita la segunda, pero también se podría conjeturar que el acceso a formas efectivas de ahorro y crédito, da entrada a la inclusión y cohesión social.

Estimaciones propias, muestran que la relación entre estas dos variables es no lineal y que la mayor probabilidad de encontrar cohesión social alta en un municipio mexicano, se da cuando el promedio de contratos, ya sean de ahorro o de crédito, por adulto, es de dos. En 2010, la media era de casi 0.7, pero la mediana bajaba hasta 0.057, ya que la desviación típica entre los municipios mexicanos en este aspecto es muy alta, reflejo de la concentración de las operaciones financieras en las principales ciudades. También encontramos que la determinación simultánea entre ellas es débil, producto de una práctica, aún incipiente en México, de figuras como el crédito solidario y el grupal.

Una sociedad más participativa, más solidaria y mejor integrada, es uno de los efectos esperados de la política de inclusión financiera. Por su parte, esta última tendrá un camino más largo y tortuoso, si la sociedad no se mueve también, por otros medios, como la educación y la igualdad de ingresos, hacia el objetivo de la reconstrucción del tejido social. Cohesión social e inclusión financiera, son pliegues de una misma tela, aspectos que pueden coadyuvar a la construcción de un círculo virtuoso que genera bienestar social.

* El autor es economista del Tecnológico de Monterrey, con Maestría en Economía de la UANL, Doctor en Ciencias Sociales de la UANL. Actualmente es Profesor e Investigador del Departamento de Economía del Tecnológico de Monterrey, Miembro del SNI, nivel 1. Su correo es jsalazar@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.