Monterrey

CFDI: el jugador clave de la autoridad

OPINIÓN. Lo que en un principio se entendía como un documento electrónico para comprobar ingresos de los contribuyentes, se ha ido fortaleciendo y abarcando más actos.
OPINIÓN ACADÉMICA TECNOLÓGICO DE MONTERREY
Antonio Rodríguez
15 mayo 2017 7:47 Última actualización 15 mayo 2017 9:3
Antonio Rodríguez

Antonio Rodríguez, Director de Hobetus SC y Profesor de catedra de materia de Impuestos Personales en el Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas.

Desde que se introdujo en el mundo tributario el concepto de Comprobante Fiscal Digital (CFD) sabíamos que empezaría una nueva era en los negocios, pero poco nos imaginábamos el papel tan importante que este elemento adquiriría, con el paso del tiempo, en la estrategia de fiscalización y control de la Autoridad.

Recordemos que el CFD, ahora CFDI (Comprobante Fiscal Digital por Internet), genera un archivo con extensión xml, donde se localiza la información de la operación respectiva en una estructura definida y que es entregada a la autoridad por un Proveedor Autorizado de Certificación (PAC).

Lo que en un principio se entendía como un documento electrónico para comprobar ingresos de los contribuyentes, se ha ido fortaleciendo y abarcando más actos.

El fortalecimiento del CFDI, en mi apreciación personal, ha sido en dos vertientes: Alcance y Contenido.

En Alcance, ahora la autoridad tendrá archivos xml de las actividades tales como: ingresos con todos sus complementos, las de nómina, las de pagos (a implementar en julio) y la Declaración de Proveedores del Impuesto al Valor Agregado (DPIVA), más los que se vayan agregando.

En Contenido, las nuevas versiones de los CFDI han incorporado elementos adicionales que informan detalles de las operaciones, algunas de ellas con catálogos plenamente definidos.

Este entorno digital nos conlleva a todos los actores a nuevos retos. Los contribuyentes han visto impactados sus procesos y tecnologías.
Desde hace varios años se encuentran realizando inversiones para adaptarse.

Adicionalmente, el control interno de los procesos se ha visto tocado, así como el conocimiento de aquellas personas que realizan las operaciones.
Todo esto para cumplir y dar la información requerida en cada operación, que no ponga en duda la apreciación de la autoridad, ya que el CFDI emitido, le llevará estos datos para apoyar su revisión electrónica.

Adicional a esto, no que las empresas no se distraigan de realizar lo que es su función: vender y operar.

También trae retos a los asesores fiscales, legales y de negocios.

Entre tantos menciono los siguientes: mantenerse al tanto de los cambios, analizar el impacto de dicha información, conocer como puede ser explotada esa información para inteligencia de negocios y para posibles revisiones de la autoridad, identificar aspectos claves de todo el flujo de información para asegurarse de su cumplimiento y sobre todo, transmitir esta información a sus clientes para que la adopten.

Por otro lado, también vemos que las empresas conforme van cumpliendo sus obligaciones, se ven forzadas a ser más eficientes en todo, lo que las lleva a colocarse a un mejor nivel de competencia y en un horizonte de mayor prosperidad.

Históricamente el sistema fiscal en México tenía una omisión importante.

Faltaba un elemento que actuara como vínculo entre las operaciones de la economía y la autoridad fiscal, que facilitara el proceso de recaudación. Esa omisión ya ha sido cubierta por el CFDI.

Las empresas, los negocios, y en general los contribuyentes, estamos en nuestro derecho y deber de exigir a cambio mejores resultados de la gestión pública para lograr un mejor país. ¿Por dónde y cómo empezar?

Esa es la pregunta.

El autor es Director de Hobetus SC y Profesor de catedra de materia de Impuestos Personales en el Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.