Monterrey

Candil de la calle

OPINIÓN. A desigualdad de crecimientos regionales pudiera llevar a alimentar xenofobias regionales, y en una mala alineación de planetas, algún líder que resultara bueno para lo malo como Trump, incendiaría a la opinión para imitar las luchas independentistas.
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MIGUEL
MORENO
TRIPP
18 abril 2016 9:39 Última actualización 18 abril 2016 9:48
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

El Financiero ha dado cuenta de los comentarios recientes de Christine Lagarde, cabeza del FMI, respecto de México en dos sentidos. Por un lado, el cómo México ha actuado inteligentemente en el manejo de la línea de crédito, “no de una cantidad menor” con ese organismo, para apuntalar la política económica del país. Por el otro, ese mismo manejo de las políticas macroeconómicas, tanto fiscales como monetarias, presumiblemente han permitido un crecimiento, para muchos “menor” tirando a raquítico, en rangos de alrededor de un 2 a 2.5 por ciento.

Si bien las comparaciones son odiosas -excepto cuando uno viene siendo el guapo de la foto- las economías de América Latina decrecerán, con lo cual ese supuesto raquítico crecimiento se vuelve propio de una economía que aparenta ser resilente.

¿Cómo es que seamos percibidos como candil de la calle, que aún con su tenue llama casi nos acaban poniendo de ejemplo a otros países, pero resulta que somos la más oscura de las oscuridades en nuestra casa? O lo que es lo mismo, ¿Qué pasa que afuera nos ven bien pero nosotros nos sabemos que estamos mal?

¿Qué explica que ciertas regiones del país como Aguascalientes, Querétaro, Nuevo León o Coahuila crezcan inclusive a niveles récord casi que a nivel mundial, contra otras regiones como Veracruz, Oaxaca y Morelos que van para atrás?.

Los escenarios del futuro cercano son complejos, por decir lo menos.
Un escenario en que ganara Trump, acabaría con esa desigualdad, pero para mal: todos para atrás. Sin embargo, un escenario en donde ganara alguno de los otros candidatos menos incendiarios, pudiera perpetuar e incrementar esa disparidad.

Ese escenario esconde un potencial peligro: la desigualdad de crecimientos regionales pudiera llevar a alimentar xenofobias regionales, y en una mala alineación de planetas, algún líder que resultara bueno para lo malo como Trump, incendiaría a la opinión para imitar las luchas independentistas. Algo así como sucede en Europa.

Lo siguiente sería un escenario que a nadie conviene pero a veces la realidad se la juega así. Sin darnos cuenta, ¿Estaremos presenciando la creación de dos Méxicos? ¿Uno con tendencia al crecimiento y otro con tendencia a saltar despeñaderos? En inglés se usa una frase que pierde un poco de sentido si se traduce: “Don´t catch up, keep up”. No se trata de que los estados menos agraciados -económicamente hablando- traten de alcanzar a los que más crecen, se trata de que crezcan al parejo.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

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