Monterrey

Caminante no hay camino

OPINIÓN. Hasta no ver-desde policías corruptos hasta gobernadores en la cárcel- no creer -si es cierto este cambio y acaban pagando el daño que hicieron.
WIKI-LÍTICO

MIGUEL
MORENO
TRIPP
25 julio 2016 11:23 Última actualización 25 julio 2016 11:27
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Con pompa y circunstancia (como antes en Inglaterra) se dio inicio al llamado Sistema Nacional Anticorrupción. Qué bueno, porque las estimaciones de los costos de la corrupción son impactantes.

De acuerdo al reporte del 2015, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad, Anatomía de la Corrupción, la corrupción reduce la inversión hasta 5 por ciento en países con mayor corrupción (FMI).

En cuanto a la productividad, “el incremento de un punto en la calificación en el Índice de Percepción de la Corrupción, pasar de 3.5 a 4.5 podría aumentar la productividad de capital en 2 por ciento (IMCO).

En cuanto al Ingreso de las Empresas, se estima una pérdida de 5 por ciento de las ventas (EY).

Algo alarmante, la Piratería se valora en más que los ingresos por petróleo, las remesas y el turismo ¡combinados!

Referido al PIB, las estimaciones del costo de la corrupción son, WEF: 2 por ciento del PIB; FORBES: 9 por ciento; Banco Mundial: 9 por ciento; CEESP: 10 por ciento; Banco de México: 9 por ciento. “¿Qué tal, eh?”.

El Sistema Nacional Anticorrupción estará integrado por 7 instancias: “una” Secretaria de la Función Pública (habrá que leer entre líneas por lo de “una” ); “una” Auditoría Superior de la Federación; “una” Fiscalía Anticorrupción independiente; el Consejo de la Judicatura Federal y estatales; el INAI; el Tribunal de Justicia Administrativa y lo que dieron en llamar “la séptima silla” que es un Comité de participación Ciudadana.

Este último presidirá la mesa rectora del sistema, para evitar que sea mera mesa de trámite. Estará integrado por cinco ciudadanos (apúntese, que hace falta más involucramiento) con experiencia, entre otras características que esperemos no sean sólo buenos deseos.
Una de dichas características es que tengan independencia de, y que no hayan participado en órganos directivos o como candidatos, de los partidos políticos.

Esa era la idea del IFE, hasta que se impuso el “si no gano yo, entonces no hay democracia” y como nos gana muchas veces el sentimiento de “no lo dejan llegar a la presidencia” se acabó por echarse a ese instituto que en su tiempo fue ejemplo a nivel internacional.

Hoy por hoy, un asistente del INE gana más de 26 mil pesos. Eso difícilmente lo gana un recién egresado de carrera profesional. Para eso sirve la democracia. Eso sin mencionar lo que se le conoce en las redes sociales como “INElandia” la nueva sede que coloca a la “Casa Blanca” mexicana como casita de niños. Total, lo que sobra en este país son recursos y casi no hay pobreza.

En eso acabaron los buenos deseos de que la ciudadanía participe. Los partidos políticos se encargan de matar cualquier buena intención.
Recordemos como antes de nacer, el PRI con la anuencia del PT buscaban la venganza política con la ley tres de tres.

Como termina la frase de la canción: se hace camino al andar o lo que es lo mismo, hasta no ver-desde policías corruptos hasta gobernadores en la cárcel- no creer -si es cierto este cambio y acaban pagando el daño que hicieron-.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Howath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.