Monterrey

Cae industria de Nuevo León

OPINIÓN. El debilitamiento de la economía nuevoleonesa es una señal más de preocupación, además del incremento en la inseguridad y la incertidumbre originada por la toma de posesión de Trump.
Cesáreo Gámez | Opinión Académica
03 febrero 2017 11:8 Última actualización 03 febrero 2017 11:8
Cesáreo Gámez, economista dela UANL.

Cesáreo Gámez, economista dela UANL.

El sector industrial de Nuevo León registró una contracción de 5.1 por ciento durante el tercer trimestre de 2016, de acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) que elabora el INEGI.

Esta caída fue muy superior a la experimentada por la industria a nivel nacional, que se contrajo en (-0.8) puntos porcentuales durante el trimestre de referencia.

Los índices de producción industrial en el estado confirman la tendencia detectada en el ITAEE. La producción industrial en su conjunto disminuyó (-2.5) por ciento en los primeros nueve meses de 2016.

Las contracciones más fuertes se registraron en la minería, con una tasa de (-18.4) por ciento y en la construcción, que tuvo una caída de (-9.9) puntos porcentuales en el periodo.

La generación y distribución de energía eléctrica registró un crecimiento de 7.8 por ciento en los primeros nueve meses del año, mientras que la producción de las diversas industrias manufactureras registró un crecimiento marginal de 0.9 puntos porcentuales.

El sector que mostró señales de dinamismo durante el tercer trimestre fue el sector terciario, que incluye comercio, comunicaciones, transportes, servicios médicos, educativos y servicios en general, que creció a una tasa de 4.0 por ciento en el tercer trimestre.

En especial, el sector que ha mostrado un mayor dinamismo es el comercio al menudeo.

Durante los primeros 11 meses de 2016 las ventas al menudeo en Nuevo León se incrementaron 17.2 por ciento en términos reales.

El sector primario, que incluye las actividades agrícolas, ganaderas y similares, registró una tasa negativa de (-3.5) por ciento en el tercer trimestre de 2016. Como resultado, el ITAEE general para en estado de Nuevo León se incrementó en 0.5 por ciento en el tercer trimestre, la cuarta parte del indicador nacional (2.0 por ciento).

El debilitamiento de la economía nuevoleonesa es una señal más de preocupación, además del incremento en la inseguridad y la incertidumbre originada por la toma de posesión de Donald Trump en la Presidencia de Estados Unidos y sus efectos previsibles en la economía y la sociedad mexicanas.

Empeoran expectativas.

Y hablando de expectativas, las contenidas en la última encuesta que levanta el Banco de México entres especialistas del sector privado pueden calificarse de terroríficas.

Las perspectivas de crecimiento del PIB se siguen ajustando a la baja. Para 2017 se anticipa un crecimiento de 1.49 por ciento, para 2018 la expectativa se redujo a 2.17 por ciento y para 2018 a 2.38 puntos porcentuales.

En cuanto al comportamiento esperado de las tasas de interés, se siguen ajustando al alza.

La principal tasa de referencia en México (Cetes a 28 días) se espera que cierre 2017 en 6.97 por ciento, misma que se elevaría a 7.29 por ciento al cierre de 2018.

El aumento en las tasas de interés representa un incremento en los costos de financiamiento del consumo y de las empresas. Esto podría tener consecuencias adversas en el mercado interno y las opciones de inversión de las compañías en Mèxico.

En materia de inflación se espera un repunte durante 2017. Los especialistas entrevistados por Banxico pronostican una inflación al consumidor de 5.25 por ciento al terminar el año, lo cual estaría fuera de la banda inflacionaria fijada por el Banco de México (3 por ciento más o menos un punto).

Otro aspecto interesante contenido en la encuesta son los indicadores cualitativos. Interrogados sobre los principales factores que podrían obstaculizar el desarrollo de México en el corto plazo, el 17 por ciento de los analistas señalaron la inestabilidad política internacional, en clara alusión al “efecto Trump” y sus consecuencias, todavía impredecibles sobre el futuro económico de nuestra nación.

En resumen, tanto a nivel nacional como estatal, las perspectivas económicas de corto plazo son muy poco favorables, por lo que es recomendable seguir cuidadosamente los acontecimientos tanto en México como en el resto del mundo y tener cautela en la toma de decisiones.

El autor es economista dela UANL, con Doctorado en la Escuelade Graduados de Administración y Dirección de Empresas (EGADE) del ITESM. Es profesor de la Facultad de Economía de la UANL y miembro del SNI-Conacyt.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.