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Buscando inversiones inmobiliarias

OPINIÓN.
MUNDO INMOBILIARIO
Jorge Paredes Guerra
jorge@realtyworld.com.mx
28 marzo 2017 9:57 Última actualización 28 marzo 2017 9:57
Jorge Paredes Guerra, presidente del Realty World México.

Jorge Paredes Guerra, presidente del Realty World México.

Sobre las alternativas de inversión inmobiliaria les puedo comentar que actualmente existen una variedad de vehículos que se canalizan a través del mercado bursátil.

La aparición en el 2011 del primer Fideicomiso de Inversión en Bienes Raíces (FIBRA) en nuestro país fue lo que hizo posible su surgimiento. El antecedente de las FIBRAS son los Real Estate Investment Trust (REITS), pero en los Estados Unidos.

A la fecha actual, ya existen más de una decena de opciones en México que invierten en bienes raíces, principalmente en inmuebles industriales, comerciales, de oficinas y en hoteles. Estas inversiones las compañías de bienes raíces no las manejamos, sin embargo las Casas de Bolsa a través de sus agentes, sí pueden invertir en el Certificado Bursátil Fiduciario Inmobiliario (CBFI). Los rendimientos en promedio de una REIT en los Estados Unidos son del cuatro por ciento y de una FIBRA en México del seis por ciento.

Los montos mínimos de inversión en las FIBRAS son muy bajos ya que se pueden comprar 100 títulos por precios que pudieran oscilar desde 50 pesos cada uno.

También existe un instrumento similar que algunos desarrolladores inmobiliarios utilizan y que las compañías de bienes raíces sí colocamos que se denominan Certificados de Participación Inmobiliaria (CPIS), que se constituyen mediante el instrumento legal del fideicomiso y por medio de una institución bancaria En este tipo de instrumentos, los rendimientos que prometen los desarrolladores a los inversionistas es superior al ocho por ciento. Es importante saber que en ninguno de estos dos casos el inversionista obtendrá una escritura que lo acredite como propietario de un inmueble.

Estos instrumentos de inversión inmobiliaria se encuentran regidos por la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito. Por lo tanto, para disponer o vender los mencionados títulos se deberán conocer sus reglas.

Las razones principales para no vender áreas privativas en los desarrollos inmobiliarios comerciales son para poder mantener en óptimo estado las áreas comunes; conservar la mezcla de giros adecuada y poder ofrecer superficies destinadas a tiendas anclas y sub-anclas, entre otras. Los montos mínimos de inversión de estos títulos varían, ya que lo establecen los desarrolladores en el fideicomiso.

Por último, la otra alternativa de inversión inmobiliaria es la que tradicionalmente manejamos las compañías de bienes raíces y es una cartera de propiedades muy diversas que va desde: Vivienda Económica, Vivienda Popular, Vivienda Media o Residencial, Departamentos, Oficinas, Locales Comerciales, Bodegas, Naves Industriales, Terrenos Habitacionales, Terrenos Comerciales, Terrenos Suburbanos, Quintas, Huertas, Ranchos Agrícolas, Ganaderos o Cinegéticos.

En todos estos casos usted obtendrá su escritura ante la Fe del Notario Público de su elección y quedará inscrita en el Registro Público de la Propiedad. Aquí, sí podrá rentar, administrar y disponer de su inmueble y en su caso darlo en garantía para obtener un crédito hipotecario.

Los montos mínimos de inversión dependerán de la ubicación del inmueble y qué queremos comprar. En San Pedro Garza García, Nuevo León, que es considerado el municipio de mayor ingreso per cápita de América Latina, los terrenos se cotizan en dólares y son muy caros, pero si nos interesa un municipio de más pobreza y por lo tanto más bajo ingreso per cápita estaríamos comprando a precios verdaderamente irrisorios.

Los rendimientos sobre la inversión pudieran oscilar desde un cuatro por ciento hasta un 16 por ciento anual dependiendo del tipo de inmueble adquirido y su localización.

El autor es experto del sector inmobiliario en México y Certified International Property Specialist. Es Presidente de la firma de bienes raíces líder en el País, Realty World México y presidió la FIABCI Capitulo Mexico en 2014, 2015 y 2016.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.