Monterrey

Buscan gravar al sector energético

OPINIÓN. Hay que analizar sí las tecnologías de energías verdes necesitan una legislación que las regule, como en Australia lo hicieron para el sector fotovoltaico.
APUNTES

DAVID
DORANTES
05 abril 2016 9:44 Última actualización 05 abril 2016 9:54
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David Dorantes

David Dorantes

Toda vez que se ha incrementado la actividad energética en diferentes regiones de México, a algunos gobernadores les está entrado la incertidumbre por crear un impuesto, adicional al existente sobre petróleos, desde luego que tienen en la mira atraer recursos a las haciendas estatales, pero dista mucho de tener una certera acción que genere garantías tanto para los inversionistas, como para el mismo medio ambiente y sociedad civil en lo general.

Si bien, el actual impuesto petrolero que tienen los estados –por ejemplo, Tamaulipas- parece insuficiente para gobiernos como Nuevo León, un fantasma que está inquietando a quienes hacen lobbismo para el sector, incluso se habla que fue uno de los ingredientes que detonó la renuncia de Verónica Sada Pérez como subsecretaria de energía del equipo de Jaime Rodríguez Calderón, más conocido como El Bronco, apenas a unos cuantos meses de haber iniciado su administración estatal.

Nuevo León acaba de crear su clúster de energía, que ha decir del nuevo subsecretario de energía, Gregorio Canales Ramírez, será el brazo ejecutivo de su propia área, sin embargo, al estar integrado este clúster por 17 empresas probablemente pudieran ser un férreo oponente a la imposición de gravar al sector.

Quizás sí es importante que se grave toda la actividad energética en cada entidad del país, pero lo más trascendental es que se legisle localmente sobre la explotación en lo particular sobre aquellas que conllevan un riesgo para el medio ambiente o para la sociedad civil, tal es el caso del petróleo y gas con la utilización de la técnica conocida como fractura hidráulica o fracking.

Aunque el presidente Enrique Peña Nieto ya liberó algunos campos para fracking -por ejemplo hay para Tamaulipas-, la realidad es que no existen las condiciones del mercado internacional para explotar de esta forma, solo habría que mirar el caso de Eagle Ford Shale en Texas que están cerrando pozos por incosteable y ya llevó a la quiebra a las empresas que explotaban en Canadá.

Sin embargo, el caso de Eagle Ford Shale nos debe dar una claridad de la importancia que tiene legislar sobre la actividad energética. Las noticias con tintes de sensacionalista sobre el daño que ocasiona el fracking al medio ambiente son de Pensilvania en Estados Unidos o Vaca Muerta en Argentina, pero no de Texas. ¿Cuál es la diferencia?
Qué el congreso texano legisló esta actividad del sector y con ello previno los desastres.

Sin duda también hay que analizar sí las tecnologías de energías verdes necesitan una legislación que las regule, como en Australia lo hicieron para el sector fotovoltaico, sin inventar el hilo negro pero para los mexicanos nos está tomando por sorpresa la vertiginosa entrada de empresarios a merced de la apertura energética en México.

Así que esta es una preciosa oportunidad para hacer lo propio en cada entidad, en tiempo y forma, y después piensen mejor en como gravarlo o no, para el beneficio de todos, no sólo por las ocurrencias creativas de algún gobernante en turno. ¿Usted qué opina?

* El autor es consultor en comunicación política en la frontera norte de Tamaulipas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.