Monterrey

Bienestar en tiempos de crisis

En los últimos años, el número de trabajadores inconformes y personas inactivas ha aumentado, así como la insatisfacción de personas con un trabajo estable.
OPINIÓN ACADÉMICA TECNOLÓGICO DE MONTERREY

ALICIA F. GALINDO MANRIQUE
​alicia.galindo@itesm.mx
12 diciembre 2016 11:53 Última actualización 12 diciembre 2016 11:56
Alicia Fernanda Galindo Manrique

Alicia Fernanda Galindo Manrique

Contrario a lo que la mayoría piensa, el bienestar no es solamente ser feliz. En esta ocasión quisiera reflexionar sobre la frase: “el dinero no compra la felicidad” en los tiempos de crisis financieras; y aunque no la compra, la seguridad financiera, sin duda, tiene mucha más influencia
en la calidad de vida de las personas. En las crisis, la vida de las personas cambia, ¿pero en qué medida? El ingreso doméstico, la satisfacción, la situación laboral y condiciones del hogar se deterioran y en la mayoría de los países, sobre todo los emergentes, la recuperación no es fácil.

En los últimos años, el número de trabajadores inconformes y personas inactivas ha aumentado, así como la insatisfacción de personas con un trabajo estable.

Esto ha provocado el surgimiento de una tendencia negativa en el bienestar subjetivo y en el compromiso cívico de la ciudadanía
ocasionando un incremento en los niveles de estrés, baja satisfacción y baja confianza en los gobiernos. En el enfoque de la medición del progreso de las sociedades –Comisión Stiglitz- Sen-Fitoussi-, se reporta la estadística convencional para reflejar el progreso y bienestar social. En los últimos años la Organización para la Cooperación y Desarrollo
Económico OCDE, en donde México participa, en conjunto con la
Comisión, han realizado avances sobre la forma de medir el bienestar
subjetivo. De acuerdo a este organismo, el bienestar subjetivo hace referencia a experiencias de vida en primera persona: “Si el propósito del desarrollo es hacer que las personas vivan mejor, es entonces imprescindible considerar cómo ellas están experimentando su vida.”

Evidencia empírica en estudios económicos ha comprobado que en tiempos de turbulencia financiera el bienestar subjetivo se deteriora.
En los países miembros de la OCDE, el indicador de satisfacción
de vida durante el periodo de 2009 a 2011 se comportó como un sube-baja. El decremento en este indicador fue más notable en la zona euro, encabezado por Grecia que de 2012 a 2016 disminuyó en más de un
20 por ciento, Italia en un 12 por ciento y España 10 por ciento. La
satisfacción de vida también decayó en Hungría (6 por ciento), Estados Unidos (7 por ciento) y Dinamarca (5 por ciento). Por otro lado,
Alemania aumentó en un 4 por ciento y México en un 5 por ciento. Otro canal importante a través del cual las crisis afectan el bienestar, es el desempleo.

Este efecto es doble afectando a quienes pierden el trabajo y a las familias. La expectativa de vida durante los shocks financieros también se ha visto deteriorada. En los países pertenecientes a la OCDE, de acuerdo al estudio del Eurofund en el 2015, el pesimismo sobre el futuro de las personas ha aumentado considerablemente. Países optimistas sobre este indicador son Japón e Italia (89 y 82 años respectivamente). Países pesimistas que encabezan la disminución de
este indicador son Chile (79), Brasil (73) y Francia (82). En México es de 77 años. Bueno o malo, es algo para reflexionar.

En México el INEGI, en conjunto con la OCDE como organismo rector, ha desarrollado desde el 2011 la evaluación estadística del bienestar subjetivo por entidades, tomando en cuenta aspectos inmateriales como la satisfacción, disfrute y propósito de vida en función con el desarrollo económico del país. Dentro de los resultados obtenidos en este instrumento, la OCDE determinó que el ingreso promedio disponible per cápita en México es más bajo que los países pertenecientes a la organización. Por otro lado, la tasa de desempleo a largo plazo y el
riesgo de perder el trabajo (indicadores utilizados para medir la seguridad laboral) son relativamente bajos comparados con otros países de la OCDE, aunque el 28.8 por ciento de los trabajadores
mexicanos usualmente trabajan más tiempo que el resto de los países que en promedio representan un 12.5 por ciento. La crisis y las turbulencias financieras se ven reflejadas en el incremento de ansiedad en las personas.

La economía mundial es un escenario incierto, todo lo que creíamos que no pasaría está sucediendo, empezando por las burbujas inmobiliarias, crisis crediticias, aumento del desempleo, así como las pasadas elecciones presidenciales de nuestro país vecino. No podemos controlar todas las variables, pero sí podemos hacer algo por conservar nuestro bienestar financiero, a través del establecimiento de hábitos responsables y la toma de decisiones económicamente balanceadas.
La combinación de estas medidas sin duda traerá grandes recompensas en la libertad financiera, mejorando en automático nuestra
calidad de vida.

* La autora es profesora del Departamento Académico de Contabilidad
y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es alicia.galindo@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.