Monterrey

Bendita
impunidad... hasta que se acaba

OPINION. Pero el presunto delincuente cometió un grave error: salir de México pensando que el manto de la impunidad que envuelve a los políticos mexicanos le alcanzaba hasta llegar a la Madre Patria.
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MIGUEL
MORENO
TRIPP
25 enero 2016 9:30 Última actualización 25 enero 2016 9:38
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Es de todos conocido el efecto de la nefasta combinación de arrogancia y latrocinio que se llevó a cabo en el vecino estado de Coahuila. Con triquiñuelas -no sabrían hacer las cosas de otra manera- consiguieron llegar a juntar una monstruosa deuda que aquejará a generaciones por venir. Tomando un cachito (o cachote) de esa fortuna, unas cuantas generaciones pueden vivir estudiando sin trabajar. Se sabe del presunto delito; se conoce al presunto delincuente, se sabe en donde se encuentra y sin embargo…no se mueve nada.

Pero el presunto delincuente cometió un grave error: salir de México pensando que el manto de la impunidad que envuelve a los políticos mexicanos le alcanzaba hasta llegar a la Madre Patria. Total, vox populi dice que la corrupción la heredamos de ellos, ¿qué no?

Pues no. En España han hecho lo que a nosotros nos han faltado los tamaños para hacer: llevar a la justicia a quien presuntamente ha cometido uno de los delitos más deleznables: el delito de robarle los recursos al pueblo que está en pobreza extrema y sin necesidad de denuncia.

A los corrupto-servidores los llevan ante la justicia en Estados Unidos, en Guatemala, en Brasil y en China: ahí hasta les aplican pena de muerte. Aquí nos aplican la de “qué pena, joven, pero no hay denuncia y pos no podemos hacer nada”. La negligencia total y absoluta que conduce a una impunidad rampante.

Para ser justos en las apreciaciones, en México si se aplica la ley, pero nunca contra los correligionarios ni con los colegas, faltaba más.

Aun cuando se relamen los bigotes los que no son del partido del presunto y hay un rasgadero de vestiduras del que va a costar trabajo recoger tanto jirón, se cobijan entre ellos. Nadan de muertito hasta que saltan si algún adversario se ve envuelto en un escándalo.

Aquí esta no una denuncia sino un reto a los legisladores estatales.

Demos ejemplo una vez más en Nuevo León: hagan que los delitos que tengan que ver con corrupción se persigan de oficio. Desde el conflicto de intereses hasta el peculado. Vale decir que sí hay leyes pero tienen un seguro: la falta de denuncia.

Además, otórguese autonomía a la Contraloría...y dientes. Ya dejen la faramalla de echarle la culpa al partido de enfrente, pero bien que se quedan callados para nombrar contralores y mucho menos darle autonomía a esa entidad...porque saben que tienen cola que les pisen. Una Contraloría autónoma, dirigida por un auditor cuyo nombramiento sea transexenal y claro, que pueda morder. Si no, ni para que tener una entelequia que solo nos cuesta mucho dinero encima de lo robado. Nos echan sal a la herida.

¿Le hacen falta recursos al Estado, no? Apliquen la ley de extinción de dominio a los recursos obtenidos por enriquecimiento ilícito, tanto al presunto servidor público corrupto como a sus consanguíneos. Eso sí, de forma expedita para que no se den la gran vida los herederos en lo que se resuelve la situación jurídica. Ya sea que tengan los bienes en México o en el extranjero.

Independientemente del desenlace legal que pueda tener el presunto, nada más hacemos el ridículo cuando afuera nos enseñan lo que les pasa a los corruptos y aquí, hasta le ofrecen defenderlo sus comparsas.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath. para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.



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