Monterrey

Balance General mundial: Por una economía más humanizada

OPINIÓN. Haciendo una analogía similar al Balance General, el Estado de Resultados como planeta, muy probablemente mostraría utilidades netas muy importantes.
OPINIÓN 
ACADÉMICA

TECNOLÓGICO 
DE MONTERREY

TERESA ELIZONDO M.
11 abril 2016 10:43 Última actualización 11 abril 2016 10:51
Teresa Elizondo M.

Teresa Elizondo M.

Por el fenómeno de la globalización, actualmente todos los países forman parte de una gran comunidad internacional que a su vez está operando dentro de una economía mundial. Desde la caída del muro de Berlín, pilar emblemático del comunismo, los sistemas económicos capitalistas, junto con sus manifestaciones híbridas, han tomado la batuta en el concierto de las naciones. Lo anterior, pareciera ser algo inevitable ya que a todas luces el capitalismo, a través del libre mercado ha demostrado ser el sistema político económico más exitoso en términos de generación de riqueza.

La promoción del espíritu emprendedor natural e innata, claro en diferentes proporciones en todos los seres humanos, la capacidad casi natural de lograr la mayor eficiencia en el uso de los recursos, sin dejar a un lado todos los beneficios que obtienen los accionistas de la libre empresa, junto con las ventajas que logra el cliente final por la feroz competencia que existe en la mayoría de los mercados, han sido los bastiones del explosivo crecimiento de los recursos.

Visualizando esto conceptualmente como un Balance General, podríamos llegar a emitir un juicio, por medio del cual llegaríamos al veredicto de que vamos por buen camino, creciendo de una manera, a veces errática, pero en forma sostenida y constante, donde esto último pudiera verse reflejado en los saldos de efectivo y bancos, así como en el nivel de Inventarios a nivel planetario.

Mejor aún, gracias a los avances científicos y tecnológicos, también se podría asumir, que nuestros activos fijos son cada vez mejores, lo cual siempre será garantía de la permanencia de un crecimiento con excelente condiciones económicas. Sin embargo, siempre debemos de considerar que en este tipo reporte existen partidas no menos importantes llamadas “Cuentas de Orden”, mismas que no se reflejan en nuestros saldos económico-financiero actuales, pero que en un momento dado pueden representar contingencias significativas que lleguen a impactar en forma determinante, lo que hoy a nivel macro puede estar observándose de manera aceptable.

En dichas cuentas, podemos apreciar partidas que tienen un común denominador, la tremenda deshumanización de los sistemas económicos, misma que conlleva a una falta de vinculación entre el orden económico y la moral, distorsionando esto el objetivo primario de toda economía consistente en la formación de riqueza y su incremento progresivo, en términos no sólo cuantitativos, sino cualitativos.

Con el afán de ser claros, la actividad económica y el progreso material lograrán estos últimos fines, siempre y cuando no traicione su función de instrumento para el crecimiento integral del hombre y de las sociedades.

Basándonos en todo esto, es que podemos enlistar entre varias de muchas de esas cuentas de orden a las más sobresalientes, pudiendo ser estas: el cambio climático; el sobre apalancamiento financiero mundial, principalmente de los países emergentes y subdesarrollados; así como el no menos importante ambiente de voraz especulación financiera que nuestros mismos sistemas económicos por medio de sus mercados han procreado y fomentado; derivando todo esto en un resultado trágico y lapidario; la muy peligrosa y ,sobre todo injusta distribución de la riqueza a nivel global.

La conclusión es sencilla: la capacidad de generación de riqueza por parte de los sistemas económicos que prevalecen en la mayoría de los países puede tomarse como sobresaliente, inclusive haciendo una analogía similar al Balance General, el Estado de Resultados como planeta, muy probablemente mostraría utilidades netas muy importantes.

Sin embargo, en la asignatura relacionada con su distribución, es dónde hemos fallado contundentemente. Siendo lo anterior irrefutable, ya que de acuerdo a “The Global Wealth Pyramid”, publicado en el “Credit Suisse Global Wealth Databook 2015”; un 85% de la riqueza mundial, está en posesión de tan solo el 8.1% de la población mundial económicamente activa, repartiéndose el resto “del pastel” entre más de 4,389 millones de seres humanos adultos.

Reflexionando sobre esta situación, parece indispensable dar “un golpe de timón” para sostener lo que parece insustentable; por lo mismo considero pertinente que en lugar de estar viendo espejismos al analizar nuestro Balance e inclusive el Estado de Resultados, seamos como humanidad más escrupulosos y sobre todo cuidadosos con el origen y aplicación de toda la riqueza mundial.

* La autora es profesora del departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es telizondo@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.