Monterrey

Baja PIB en dólares con Enrique Peña Nieto

OPINIÓN. El pobre desempeño de la economía y la depreciación del tipo de cambio son aspectos desfavorables, que repercuten en las perspectivas, la confianza y el estado de ánimo de la población.
OPINIÓN ACADÉMICA UANL
Cesáreo Gámez

03 marzo 2017 10:5 Última actualización 03 marzo 2017 11:30
Cesáreo Gámez, economista dela UANL.

Cesáreo Gámez, economista dela UANL.

El magro crecimiento de la economía mexicana y la depreciación del peso durante los primeros cuatro años de la Presidencia de Enrique Peña Nieto ha ocasionado que el Producto Interno Bruto (PIB) de la economía mexicana medido en dólares se ha reducido en una quinta parte (20.2 por ciento) durante el sexenio.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el PIB de México en términos nominales ascendió a la cifra anualizada para el cuarto trimestre de 2016 de 20.730 billones de pesos. Esta cifra es superior en 28.0 por ciento en relación a la existente en el final del sexenio de Felipe Calderón (16.193 billones de pesos).

Sin embargo, en el mismo periodo, el tipo de cambio entre el peso mexicano y el dólar estadounidense pasó de 12.87 a 20.64 pesos por dólar, lo que equivale a una depreciación del 60.4 por ciento.

Como resultado, el PIB de México medido en dólares pasó de 1.258 billones de dólares en 2012, a 1.004 billones de dólares a fines de 2016, lo que significa una reducción de 20.2 por ciento.

La caída más fuerte se observa en el PIB per-cápita; es decir, en el producto por habitante. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el último trimestre de 2016 la población total de México ascendió a 122.7 millones de habitantes.

Con esto, el PIB per-cápita en dólares sumó 8 mil 182 dólares al año. Esta cifra es inferior en 23.5 por ciento en relación a la existente a fines del sexenio de Felipe Calderón (10 mil 700 dólares al año).

En términos reales, el PIB de México creció a una tasa anual de 2.4 por ciento durante el último trimestre de 2016. Con esto, el crecimiento acumulado durante el año pasado se ubicó en 2.3 puntos porcentuales.

El crecimiento promedio en los primeros 16 trimestres de la administración del Presidente Enrique Peña Nieto ha sido de 2.1 por ciento.

El PIB medido en dólares es considerado por los analistas como una aproximación (proxy) del tamaño de la economía, y el PIB per-cápita como una proxy del nivel de ingresos de la población. Ambas medidas experimentaron un deterioro considerable en los primeros cuatro años del sexenio del Presidente Peña Nieto.

El pobre desempeño de la economía y la depreciación del tipo de cambio son aspectos desfavorables, que repercuten en las perspectivas, la confianza y el estado de ánimo de la población.

No hay que olvidar que se acercan tiempos electorales, por lo que esta desconfianza puede cobrar un “voto de castigo” en contra del partido oficial en los próximos comicios.

Crece pesimismo
El panorama de corto plazo para la economía mexicana sigue deteriorándose. En el Informe Trimestral del Banco de México, correspondiente al trimestre Octubre-Diciembre de 2016, se ajustaron a la baja las perspectivas de crecimiento.

El Informe prevé que la tasa de crecimiento del PIB para 2017 se ubique entre 1.3 y 2.3 por ciento (entre 1.5 y 2.5 por ciento en el Informe anterior). Para 2018, el intervalo de pronóstico se ajusta a una tasa entre 1.7 y 2.7 por ciento, lo que significa una reducción de medio punto respecto a la existente en el Informe anterior (entre 2.2 y 3.2 por ciento).

El balance de riesgos para el escenario de crecimiento de México continúa sesgado a la baja. Entre los riesgos destacan: que diversas empresas decidan cancelar o posponer sus planes de inversión a la luz de los eventos recientes en Estados Unidos; que se implemente una política comercial o fiscal proteccionista en Estados Unidos que afecte las exportaciones mexicanas y que conduzca a un mayor deterioro de la confianza de consumidores y empresas.

Esto podría hacer que las agencias calificadoras reduzcan la calificación crediticia del país, afectando los flujos de inversión hacia México. Además, se prevé que los flujos de remesas hacia México se ubiquen por debajo de lo previsto, posiblemente como consecuencia de políticas que obstaculicen su envío o de un menor empleo de mexicanos en Estados Unidos.

El autor es economista dela UANL, con Doctorado en la Escuela de Graduados de Administración y Dirección de Empresas (EGADE) del ITESM. Es profesor de la Facultad de Economía de la UANL y miembro del SNI-Conacyt.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.