Ausencias en la Historia
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Ausencias en la Historia

Este milenio llega demandando una narración completa y desde la diversidad: los derechos humanos, el feminismo, filosofías que hablan de sí y procuran al resto.

Opinión MTY La Propia Política Sara Lozano
09/05/2018
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Sara LozanoFuente: Cortesía

Tengo debilidad por la literatura histórica, las series y documentales basados en hechos reales y la lectura de quienes estudian la Historia y amablemente usan un lenguaje accesible. Me mueve esa curiosidad que no mata a un gato, pero que satisface mi necesidad de saber por qué estamos tan bien o tan mal.

De Quetzalcóatl sé algo por la obra de Enrique Flores Cano y Laurette Séjourné. Sobre el México revolucionario y sus caudillos me cautivó Enrique Krauze. Del Imperio Romano hay mucha literatura desde el Adriano de Margerite Yourcenar, La columna de hierro de Tayor Cadwell hasta las muchas novelas sobre la amenaza que fue Atila y la travesía de Aníbal y sus elefantes por los Pirineos. Para el Siglo de Oro español un buen compañer ha sido el pendencieron Capitán Alatriste de Arturo Pérez Reverte, de Oriente Medio a Finisterra sobran novelas y artículos de divulgación. Son soberbias las reflexiones del sistema político, jurídico y social que comparte Wiston Churchil en su colección A History of the English Speaking People, en donde aparece Ragnar Lodbrok –o Lothbrok- confirmando lo devela la serie de Ragnar Lodbrok de History Channel. Y más, es mucha Historia contada desde lo académico, lo oficial y lo literario, todo suma a lo fantástico que resulta poder viajar en el tiempo y espacio para bosquejar qué pensaban y cómo se vivió siglos atrás.

En cualquier caso las historias que leo tienen puntos de quiebre en las guerras, en el conflicto y la amenaza. Se trata de estudios sistemáticos de documentos de la época y a veces también desde la perspectiva de los perdedores. Obvio que la historia reciente es más nutrida, mejor documentada y más controvertida. Pero lo que no cambia es que la Historia de la humanidad se cuenta a ritmo de las guerras, los conflictos y las traiciones, la gestión política es la pimienta y sal.

Por ejempo, del grupo de empresarios que catapultó a Monterrey como centro industrial y ecónomico el siglo pasado sabemos más por el asesinato de Don Eugenio. De hecho sabemos más de él por su trágica muerte, pero eran al menos cinco las personas que hicieron industria y además, desde el anonimato, estaban haciendo una mejor sociedad.

No sé qué exista sobre los tiempos de paz, poco o nada he descubierto en esta oferta literaria o de divulgación que me ha llegado. Y fue un documental de Netflix el que sembro la duda, She wolves, entre guerra y guerra la narradora afirma que de las reinas se esperaba la función de pacificadoras, las conciliadoras y negociadoras de paz. Quizá desde la antropología he encontrado nociones de las rutinas en una sociedad cuando había paz, pero no puedo recordar ningún estudio ni narrativa de acción política que hizo posible la continuidad la paz.

Si el valor que trasmitimos en la historia que nos contamos se basa en la dominación de un pueblo sobre otro, es lógica la existencia del eurocentrismo y su derecho a imponer los valores de la globalización y la macroeconomía. Si el Destino Manifiesto de los peregrinos ingleses, fundamentalistas religiosos buena parte de ellos, es una historia de éxito, ¿por qué nos sorprendemos de la intolerencia religiosa al otro lado del mundo?.

Una consecuencia que también podría resultar lógica es que usemos un rasero que no corresponde a la historia, la cultura de lo que no es “primer mundo”, aunque éste sea inconsistente a la ancestral cultura y realidad actual de Latinoaméricao el acervo asiático.

Esta Historia valuada a través del mérito guerrero, la dominación, el poderío económico y el fundamentalismo ideológico es útil para entender una parte de nuestro presente, pero seguirá incompleta si no añadimos el estudio sistemático de quienes dieron lo mejor de sí para mantener la paz y sus valores en los amplios periodos y territorios en los que la gente disfrutó su espacio y su comunidad. Creo que este milenio llega demandando una historia completa y desde la diversidad: los derechos humanos, la teoria verde, el feminismo, filosofías que hablan de sí y procuran al resto.

La autora es Consejera Electoral en el estado de Nuevo León y promotora del cambio cultural a través de la Educación Cívica y la Participación Ciudadana.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.