Monterrey

Aún con quiebra, sí hay paraíso eólico

OPINIÓN.  Ciertamente Abengoa presenta niveles excesivos de deuda en comparación con su patrimonio neto, por cada euro de patrimonio adeuda 3.23 euros.
APUNTES

DAVID
DORANTES
17 febrero 2016 9:47 Última actualización 17 febrero 2016 10:0
Etiquetas
David Dorantes

David Dorantes

Tras el anuncio del 25 de noviembre de 2015 realizado por la empresa española Abengoa que solicitaría el denominado preconcurso de acreedores, a fin de renegociar su multimillonaria deuda y evitar la suspensión de pagos, algunos medios de comunicación en México se avocaron difundir la versión de la eminente quiebra de la transnacional energética anticipando el cierre de los proyectos que estaban en proceso en el territorio mexicano.

Ciertamente Abengoa presenta niveles excesivos de deuda en comparación con su patrimonio neto, por cada euro de patrimonio adeuda 3.23 euros, este es un nivel muy elevado que pone en riesgo la solvencia de la empresa por lo que la quiebra resulta eminente.

En México, el incumplimiento de pagos son en dos emisiones de certificados bursátiles (00315 y 00415), mismos que tienen vencimiento dentro de dos semanas, por una suma total de casi 15 millones de dólares; en su portafolio de proyectos destacan infraestructura ya terminada y en proceso de construcción, 13 en desarrollo son obras de energía convencional y ocho de energías limpias, 11 plantas industriales de las cuales nueve fueron construidas para las filiales de Petróleos Mexicanos, y con una plantilla laboral de dos mil 226 empleados.

Traigo todo esto a referencia como contexto sobre la realidad de Abengoa, aun cuando están en riesgo 21 proyectos energéticos en México, no ha afectado en su totalidad a éstos. En el noreste mexicano la empresa española tiene participación en uno en Coahuila, otro en Nuevo León, además de tres en Tamaulipas.

Este fin de semana estuve en uno de esos proyectos que está desarrollando, constatando que cuando algunos lo daban por casi cancelado, se está construyendo en tiempo y forma, por lo que pronto los vientos que soplarán en el centro de Tamaulipas, será generadores de energía movida –en parte- por Abengoa.

En este momento se están trabajando al mismo tiempo las Fases I y II del Parque Eólico Tres Mesas, que albergará 45 aerogeneradores con torres de 95 metros de altura, más 25 metros de las gigantescas aspas que llegarán en las siguientes semanas al Puerto de Altamira, con la generación de más de 750 empleos directos, de las cuales el 70 por ciento son originarios de la región cercana a Llera en Tamaulipas.

Este es uno de los proyectos de energía amigable que más llama la atención en México, por sus dimensiones y características particulares.

Me llamó poderosamente la atención dos aspectos de la construcción de este parque eólico en Tamaulipas, uno es el histórico-ambiental y otro el de corrupción. Ante el hallazgo de unos vestigios prehispánicos, la obra tuvo que ser detenida temporalmente, además que el impacto ambiental ha sido tan meticuloso que preservar los niveles de ruido de construcción para no afectar el tránsito de las aves, ni que decir del trasplante de la flora de las áreas de construcción. Por otro lado, es un proyecto con cero corrupción, libre de cohechos, algo que en los círculos de inversionistas ha generado expectativas del cómo sí se puede operar sin corromper.

¿Usted qué opina?

* El autor es consultor en comunicación política en la frontera norte de Tamaulipas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.