Así no Andrés Manuel
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Así no Andrés Manuel

Los resultados electorales contra todo pronóstico indican que el malestar contra un modelo de desarrollo que compartimos con otros países va a ir creciendo.

Opinión MTY Entrada libre Sergio López Ramos
26/06/2018
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Sergio López Ramos.Fuente: Cortesía

Los neoloneses llegamos a las elecciones del primero de julio en medio de un modelo de desarrollo nacional agotado por dos causas principales: primero, una desigualdad económica y social creciente; segunda, una elevada desconfianza de los ciudadanos en sus representantes políticos.

Los resultados electorales contra todo pronóstico indican que el malestar contra un modelo de desarrollo que compartimos con otros países va a ir creciendo.

En el escenario regional, el triunfo de Jaime Rodríguez Calderón como Gobernador de Nuevo León es parte de este malestar contra el actual status quo. En el escenario internacional, los triunfos políticos del Brexit y de Donald Trump son las señales más significativas del hartazgo generalizado contra el neoliberalismo y la democracia representativa.

Así, el sistema político que permitió la coexistencia de más de 50 millones de pobres y unos cuantos mexicanos en la lista de los millonarios de Forbes, demuestra la falta de empatía de los políticos del establishment mexicano, insensibilidad que ha orillado a que miles de ciudadanos encuentren en el proyecto de Andrés Manuel López Obrador una solución viable para generar un cambio con rumbo. Pero en realidad, el candidato de MORENA no va a ganar. Va a triunfar el hartazgo y el voto de castigo contra el establishment que no ha sido capaz de responder las demandas más sentidas de los ciudadanos.

Las tendencias electorales rumbo a la Presidencia de México en Nuevo León así lo reflejan. Sin embargo, el proyecto de López Obrador no es disruptivo y mucho menos progresista. Su propuesta se ha centrado en terminar con la corrupción, bajo el precepto de que su ejemplo será suficiente para detener este mal terminal nacional.

El problema es que las reformas económicas implementadas no han sido acompañados de verdaderos cambios que permitan el empoderamiento ciudadano y mucho menos políticas públicas en beneficio de los grupos marginados de México.

Por una parte, López Obrador no propone transitar de una democracia representativa, donde ahora él y los suyos tendrán el poder, hacia una democracia participativa donde los ciudadanos sean parte del proceso de toma de decisiones, no sólo a nivel federal, sino también local.

La revocación de mandato que propone López Obrador no va a generar nuevas relaciones entre los ciudadanos y las autoridades. Yo me pregunto, ¿Dónde están las propuestas de López Obrador para implementar presupuestos participativos y los consejos vecinales en los niveles de gobierno más cercanos a la gente, como son los gobiernos municipales y estatales?

Por otra parte, el candidato de la “izquierda” electoral no ha querido comprometerse con las causas sociales más apremiantes de nuestra realidad. Temas vitales como el empoderamiento horizontal y el respeto de los derechos de grupos sociales como las mujeres, la comunidad LGBT+, los grupos indígenas, los ciudadanos con capacidades diferentes, los campesinos, entre otros, son banderas que no han merecido la atención y menos formar parte de la narrativa de Andrés Manuel.

Es cierto que López Obrador enarbola el malestar de los mexicanos contra el status quo y el establishment. Pero en tiempos en donde las narrativas de Trump y la alright contra las mujeres, la diversidad sexual y los inmigrantes dominan el discurso y las políticas públicas a nivel internacional, es intolerable que un candidato de “izquierda” desdeñe las causas sociales más apremiantes del país.

Que la falta de audacia de los candidatos presidenciales no nos robe la capacidad de creer y de crear, como dicen los zapatistas, un mundo donde quepan muchos mundos. Hasta que la dignidad se haga costumbre.

El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterreyy candidato de la Maestría en Ciencia Política y Política Pública de la Universidad de Guelph.

Opine usted: slramos2020@ gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.