Anaya: El fin justifica los medios
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Anaya: El fin justifica los medios

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Anaya: El fin justifica los medios

El candidato a la Presidencia de la República, se ha logrado posicionar como aquel que conoce y entiende las necesidades del pueblo, transmitiéndolo de forma altamente estructurada.

Opinión MTY Columnista invitada Cristina Paredes
26/06/2018
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Ricardo Anaya, candidato presidencial de la coalición 'Por México al Frente'.Fuente: Cuartoscuro

Ricardo Anaya tiene clara una cosa, en la política no hay amigos. Citando las palabras de su propio asesor de campaña Jorge G. Castañeda dijo al NY Times: “Desplazó a todos para llegar hasta aquí”.

A sus 39 años ha logrado lo que ningún otro político mexicano ha conseguido a su edad, ser candidato a la Presidencia de la República sin haber ejercido antes algún cargo público representativo (alcalde, senador, diputado, gobernador, etc.). Su reputación para hacer lo necesario para ganar lo ha posicionado, hasta el momento, como segundo lugar en las elecciones, a pocos puntos debajo de ya saben quién.

Durante todo este periodo electoral, si alguien ha demostrado una capacidad para aniquilar y sobreponerse al otro ha sido él. Como buen político sabe que para ganar, sus intereses tienen que estar por encima del otro, inclusive del propio partido al que pertenecía y también de quienes lo ayudaron a llegar a donde está. Su voracidad por el poder es tan temible como admirable. Anaya como buen político que ha demostrado ser, se ha logrado posicionar como aquel que conoce y entiende las necesidades del pueblo, transmitiéndolo de forma altamente estructurada.

Quizás por eso y aun conociendo su reputación, se vuelve tan difícil no creer en sus propuestas. Tan sublime como abyecto, Anaya es el maestro de las palabras y su discurso atrapa, envuelve y enamora.

Anaya tiene lo que Maquiavelo describe en sus letras como “virtud criminal” y esto lo convierte en un gran político. Conoce la renuncia y sabe hacer lo necesario para ganar. Él no restaura la esperanza nostálgica como lo pudieran hacer los demás contendientes, contrario a esto, transmite saber y eficacia. Sabe a la perfección que el poder está en el “saber” y esto lo ha distinguido de sus adversarios, destacando su elegancia y efectividad al usarlo.

A seis días de las elecciones, él se niega ante la posibilidad de una derrota porque sabe que así es la única manera en la que puede ganar. El 1 de julio es para Ricardo Anaya, no solamente el día de las elecciones, sino el momento en el que sabrá si todo valió la pena.

La autora tiene estudios de psicología con maestría en clínica psicoanalítica. Actualmente colabora como escritora en diversos medios de comunicación y con grupos de activistas.

Opine usted: cristy.paredes@icloud.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.