AMLO no es virtual Presidente Electo; Es Presidente de Facto
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AMLO no es virtual Presidente Electo; Es Presidente de Facto

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AMLO no es virtual Presidente Electo; Es Presidente de Facto

Sin duda, se pueden efectuar muchos cambios a través de acciones ejecutivas.

Opinión MTY Desde Texas Javier Amieva
30/07/2018
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Javier AmievaFuente: Cortesía

Romper con los viejos paradigmas políticos es lo que ha marcado la segunda década del siglo XXI, especialmente en temas de democracia y las nuevas reglas de la tecnocracia y autoritarismo-legal. Es en este nuevo concepto de orden mundial cuando Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha ganado la presidencia.

Hoy en México también rompemos con tradiciones y AMLO, de facto se encuentra nombrando gabinetes, decidiendo temas de carácter internacional y países como Estados Unidos (EU) se encuentran con Peña Nieto como un mero formalismo, pero desde la primera reunión con la prensa en Palacio Nacional, son los temas torales los que se tratan ya, con él.

En EU la democracia ligada a los arcaicos formatos que manejaron la vida electoral de ese país y las reglas no escritas de la etiqueta presidencial han dado vida a una nueva forma de gobernar donde los esquemas de la norma escrita se ven rebasados porque hoy cobra nueva vida el adagio de “lo que no está prohibido está permitido”, sin importar los excesos del nepotismo y oligarquismo representado en, como el hecho de que todos los miembros de una familia incluyendo hijos y yernos de Trump que sobrepasan esa etiqueta y costumbres que rigieron la vieja democracia, hoy parecen no importar, de hecho otros países lo ven natural y transigen con estas reglas y las aceptan como la nueva moral política.

Al igual que las acciones ejecutivas de Trump, por medio de decretos, el poder ejecutivo a través de las atribuciones en materia de seguridad y económica conferidas por la ley bajo la constitución mexicana, permitirá al Sr. López Obrador “legislar“ por medio de decretos; como lo es hoy presidente de facto; estamos sin duda en la verja de una nueva historia jurídica, social y política de México.

En efecto, se pueden efectuar muchos cambios a través de acciones ejecutivas o inacciones como sería congelar el proyecto aeroportuario de la CDMX,-lo que refleja una capacidad para gobernar casi ilimitada con que se ha investido, por medio del voto a AMLO, especialmente cuando se mantiene, como es el caso, una mayoría en las dos cámaras legislativas, lo que permite sin duda la co-existencia de divergencias entre la norma de derecho y los resultados de facto, aun antes de convertirse o no, en norma jurídica.

Es cierto que a diferencia de la administración con el Sr. Trump, la regulación constitucional en vía de amparo puede equilibrar los excesos que cometiere el ejecutivo o cualquier autoridad “responsable”; pero en materia de controversias el tiempo de resolución puede ser tan largo que la función de equilibrio no cumplirá con el espíritu de la ley. Ante el cambio anticipo que millones de amparos inundaran los tribunales en el 2019.

La revista Foreign Affairs, una de las autoridades en análisis gubernamental más reconocidas, señala que los excesos de Peña Nieto ampliaron la brecha de acción para AMLO de libertad de acción, en apego a derecho o no. En efecto, el haber otorgado Peña Nieto a Medina Mora, una banca como ministro en la Suprema Corte a un lego sin curriculum como jurista, excepto la experiencia ganada como Procurador de la Republica, y es claro que su puesto en el CISEN no es precisamente donde aprendió administración de justicia, ya que este no es el sitio donde la justicia estrictamente se aplica, esto se entiende porque es aquí donde los temas de seguridad nacional tienen prioridad sobre la norma o los derechos humanos.

El Estado de Derecho y la Seguridad Jurídica serán los conceptos más difíciles de aplicar para AMLO los primeros años de su administración, por ejemplo tenemos los temas del Aeropuerto Internacional y hoy se abre un capitulo con el nombramiento de Manuel Bartlett en un puesto clave para lo que quede de la reforma energética.

Las promesas de AMLO de terminar con “la mafia del poder”, serán un largo camino donde el nombramiento de este arcaico personaje ligado en todos los aspectos con el poder de control del PRI, Manuel Bartlett, quien fuese acusado de haber orquestado el fraude electoral de 1988 y por ello fue operador de Carlos Salinas de Gortari, con quien hoy AMLO parece estar cumpliendo compromisos-; ojala estas deudas –entendibles-, se paguen pronto y veamos descollar al presidente que todos deseamos guíe a México y lo saque del estado actual en que se encuentra.

Esta, es mi opinión estimado lector.

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Opine usted: javier.amieva@hispanicinternational.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.