Monterrey

Algunos comentarios a la Ley de Disciplina Financiera de las entidades federativas y de los municipios.

OPINIÓN. La nueva Ley contiene disposiciones de racionalidad financiera que obligan a los gobiernos locales a destinar el 50 por ciento de estos recursos a amortizar deuda pública, lo cual es sin duda favorable.
COMENTARIO
ECONÓMICO

MARCO A.
PÉREZ
VALTIER
04 mayo 2016 10:1 Última actualización 04 mayo 2016 10:8
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

El pasado 27 de abril se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Disciplina Financiera, aplicable a Estados y Municipios, que como ya se había comentado en una nota anterior, no solo regula el endeudamiento de los gobiernos locales, sino que también viene a regular aspectos presupuestales de las finanzas públicas locales, de manera similar a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria aplicable a nivel Federal.

Si bien entendemos que las legislaciones locales en materia de endeudamiento en la mayoría de los Estados, por no decir en todos, son bastante laxas, lo cual permitió un importante crecimiento en las deudas públicas de Estados y Municipios, particularmente a partir del año 2009, cuando las participaciones decrecieron de manera importante producto de la crisis económica, lo criticable de esta Ley es que no tenga disposiciones “Espejo” aplicables a nivel Federal, aplicando el conocido dicho popular de “Hágase la voluntad del señor, pero en los bueyes de mi compadre”.

Ciertamente que la nueva Ley contiene disposiciones que los ciudadanos debemos aplaudir, ya que introduce transparencia y un nuevo registro de pasivos que nos permitirá conocer los compromisos de pago adquiridos por nuestros gobiernos locales, incluyendo las deudas adquiridas mediante las denominadas Asociaciones Público Privadas, que regularmente no se registraban como deuda.

Otro aspecto importante es el de requerir el voto favorable de las dos terceras partes de los diputados locales para la aprobación de nuevas deudas, un nuevo mecanismo de alertas oportunas, y la posibilidad de obtener el aval del gobierno federal para mejorar la calificación crediticia de los Estados.

También en materia de ingresos excedentes de libre disposición, la nueva Ley contiene disposiciones de racionalidad financiera que obligan a los gobiernos locales a destinar el 50 por ciento de estos recursos a amortizar deuda pública, lo cual es sin duda favorable.

Dentro de los aspectos criticables, es que limita a los Estados la posibilidad de adquirir mayor deuda cuando su nivel actual de endeudamiento sea elevado, que si bien aún no se define como se determinará este grado de endeudamiento, ya que aún no se publica el Reglamento de esta Ley, también pone topes a las cantidades de deuda que se pueden contratar, por ejemplo Nuevo León, no podría acceder a un solo peso de endeudamiento considerando sus niveles actuales de deuda, la cual casi equivale a un año de sus recursos de libre disposición, sin embargo, a nivel Federal este indicador es de TRES AÑOS, (el triple de N.L.) y para ella no aplica esta nueva Ley.

Como vemos, existen áreas de oportunidad para mejorar esta nueva Ley, ya que además contiene disposiciones que deben ser enmendadas, por ejemplo, define Balance Presupuestal a la diferencia entre los ingresos contenidos en Ley de Ingresos y los Egresos totales aprobados, (sin incluir amortizaciones de la deuda), sin embargo, dentro de los ingresos aprobados en Ley de Ingresos, van ya los ingresos por financiamientos, por lo que siempre son iguales a los egresos, es decir, nunca habría déficit.

Los Estados deberán modificar sus disposiciones legales locales para armonizarlas con esta nueva Ley, la cual deberá ser aplicable a partir del siguiente año.

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.