Agarre su hueso
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Monterrey

Agarre su hueso

OPINIÓN. ¿Cuál proceso democrático para elegir a sus candidatos? Criticaron al PRI por el dedazo, pero ningún partido se salva: son lo mismo. No defiendo a nadie, pero no me gusta que insulten a mi inteligencia.

WIKI-LÍTICOMiguel Moreno Trippmorenotrip@ gmail.com.mx
18/12/2017
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El agua y el aceite no se mezclan. Bueno, eso es lo que yo sabía pero al parecer estoy muy equivocado. Una alianza entre un partido de izquierda declarado y según ellos a mucha honra, se ha aliado con un partido de derecha, no extrema sin lugar a dudas, pero tampoco en el centro. El frentazo no debería existir, sin embargo se mueve.

A primera vista (y a segunda y tercera) no es lógico. Según esto, sus principios no lo permiten, ¿y qué? los principios son lo de menos y simplemente se vuelven otros más de los que mandan al diablo a las instituciones. ¿Entonces para que se declaran de uno u otro color? Tonto el que les cree. Peor: ¿Por qué mantenerlos?

En segundo lugar, acaban haciendo lo que critican tanto: ¿Cuál proceso democrático para elegir a sus candidatos? Criticaron al PRI por el dedazo, pero ningún partido se salva: son lo mismo. No defiendo a nadie, pero no me gusta que insulten a mi inteligencia.

En una empresa o negocio productivo, de esos a los que las izquierdas les da ñañaras pero que de los impuestos que pagan viven los mencionados partidos, subiría, en principio, quien más mérito tiene (ya se: nacer, crecer, reproducirse y morir de yes-man o yes-woman tiene su mérito). En la política no funciona así: Quien más ambicioso y menos principios tiene, es quien sube.

El Principio de Peter (Laurence J. Peter, 1969) indica que: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia...”

Aunque no me gusta que los estudiantes usen Wikipedia como referencia, hay que reconocer que para consulta rápida es suficiente y nos dice también que: “Como corolario de su famoso principio, deduce los dos siguientes: 1) Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones. 2) El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.”

Asimismo, cita que José Ortega y Gasset decía que: “Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes”.

¿Qué mérito tienen? ¿Quién les dijo que podían conducir un país además de su desmedida ambición?

Desafortunadamente no hay una prueba de aptitud para ser gobernante. No hay un examen de conocimientos, ni de inglés u otra lengua. Nadie revisa su currículum y no se les pide referencias. ¿Un examen de oposición? Sí, como no.

Sin embargo, nosotros pagamos sus carreras políticas, nosotros pagamos sus sueldazos y pensiones (la ministra propuesta por AMLO ganaba casi 7 millones de pesos al año -de acuerdo a notas de la época- y luego se las dan de blancas palomitas). Vamos, la presidenta del PRD, “el partido de los pobres” tiene depa en Miami: por favor pregúntese Ud. mismo: “Mi mismo, cuantos años tendría que ahorrar para comprar un departamento en Miami?”

No sólo es lo que medran del erario. Son las consecuencias de corto, mediano y largo plazo con las que vamos a vivir nosotros y nuestros hijos y nietos. Está en nosotros decidir responsablemente y saber elegir el próximo año pero no sólo eso: también orientemos a quienes sean vulnerables a las falsas promesas.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcio- nar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.