¿Acuerdo comercial o carta de intención con el Fondo Monetario Internacional?
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¿Acuerdo comercial o carta de intención con el Fondo Monetario Internacional?

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¿Acuerdo comercial o carta de intención con el Fondo Monetario Internacional?

Lo cierto, es que nos urge diversificar más nuestro comercio para dejar de depender de un “socio” tan prepotente y autoritario, como intransigente e impositivo.

Opinión MTY COMENTARIO ECONÓMICO Marco A. Pérez
10/10/2018
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Marco Pérez ValtierFuente: Félix Vásquez

Para quienes no están familiarizados con las cartas de intención que suscriben los países apoyados con recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI), éstas son compromisos mandatorios que adquieren los países apoyados por el FMI, para aplicar directrices y recetas en materia de política económica, so pena de la cancelación de los apoyos obtenidos.

Generalmente, estos compromisos restringen la autonomía y la libertad de los países apoyados para seguir sus propias políticas macroeconómicas, y le conceden al FMI la facultad de revisar periódicamente el cumplimiento de estos compromisos, aunque es conveniente señalar que estas intervenciones, aunque impopulares, son buenas medicinas para sanear las economías al borde de un colapso financiero.

Es por eso que llama fuertemente la atención, que en el nuevo “Acuerdo Comercial”, se incluyeron algunas disposiciones que limitan y restringen la libertad y la autonomía de nuestro país, como por ejemplo para manejar nuestra política cambiaria, para otorgar estímulos fiscales, e incluso se nos compromete a introducir cambios a nuestra legislación, en particular en materia laboral, para modificar aspectos sindicales y de derechos de nuestros trabajadores.

Por otro lado, me llama mucho la atención que articulistas como Enrique Quintana, cuya columna “Coordenadas” publica este mismo diario, señalara en su nota del pasado lunes, que “SE CONSIGUIÓ QUE EL PRÓXIMO GOBIERNO NO TENGA RESTRICCIONES PARA MODIFICAR LA CONSTITUCIÓN”……ahora resulta que ESO es un LOGRO.

Al leer alguna de la “letra chiquita” que se incluyó en el nuevo “Tratado”, lo que me queda más que claro, es que lo acordado NO es un acuerdo COMERCIAL, sino un verdadero TRATADO INTERVENCIONISTA que atenta contra la libre determinación de las políticas económicas en nuestro país, y nos impone condiciones fuera de toda lógica COMERCIAL, que hasta los salarios de la industria automotriz pretende determinar.

Además, si firmamos un acuerdo comercial con algún país cuya economía no es de libre mercado, como China, Cuba o Venezuela, eso es motivo de recisión, es decir, te amenazo con salirme del Tratado, también, te voy a mandar un equipo de supervisores para que periódicamente evalúen si tu política cambiaria propicia la sobrevaluación de tu moneda, (ya que esto NO se te está permitido) o si tus políticas económicas amenazan la estabilidad macroeconómica.

Por otra parte, si NO reformas tus leyes laborales, el Tratado puede NO entrar en vigor, y así por el estilo, amén de que algunas de las cosas aceptadas, como la extensión a 10 años para poder producir medicamentos “genéricos”, nos costará mucho dinero, tanto al gobierno, como adquirente de medicamentos, como a la población más pobre, que no tendrá acceso a medicinas más baratas.

El aumento de la franquicia de 50 a 117 dólares para mercancía importada que arriba al país por paquetería, causó fuertes molestias entre los comerciantes, quienes auguran una caída en ventas nacionales, mientras que la industria más afectada por las exigencias de Estados Unidos, la automotriz, escuetamente declaró, sin triunfalismos, felicitaciones, ni zalamerías, que lo negociado representaba un GRAN RETO para la industria mexicana. A buen entendedor, pocas palabras.

Entiendo que nuestra contraparte es mucho más poderosa, que de terminarse el actual tratado, los más afectados seríamos nosotros, (entonces cualquier acuerdo es menos peor), también, que nos “obligaron” a sentarnos a la mesa de exigencias (NO de negociaciones) y que las fichas que tenían pensado descartar, serían nuestros “logros” como la NO aplicación de la cláusula “Sunset”, que ahora sobran “Padrinos” que dicen que la consiguieron, como el “negociador” del nuevo gobierno, pero lo que NO se justifica, es que en un acuerdo “COMERCIAL” te gobiernen tu política económica y hasta te ordenen reformas a tus Leyes, como si el Poder Legislativo estuviera pintado.

Obviamente que nuestras autoridades (y algunos editorialistas) pretenden “vendernos” la idea que la negociación fue un éxito, basados en las exigencias retiradas, y en que el “Control de daños” no estuvo tan mal, aunque la letra chiquita está contando una historia diferente.

Lo cierto, es que nos urge diversificar más nuestro comercio para dejar de depender de un “socio” tan prepotente y autoritario, como intransigente e impositivo.

¿Usted qué opina?

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio de Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Valtier Opine usted: mperezv@perezgongora.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.